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martes, 21 de febrero de 2017

LOS AÑOS CUARENTA
ESPECTÁCULOS... Y ALGO MAS

CINE 

Extractos de críticas de tres películas representativas del período 1941/1950.
Una década contradictoria.
Con gran desarrollo en la actividad, con grandes discusiones sobre la estética imperante.
Y con fundamental participación de los gobiernos de turno, ante de la escasez de película virgen.




La guerra gaucha
Dir. y g. Lucas Demare, arg. Ulyses Petit de Murat y Homero Manzi sobre relatos de Leopoldo Lugones, elenco Enrique Muiño, Angel Magaña, Francisco Petrone, Sebastián Chiola, Amelia Bence, Ricardo Galache, Dorita Ferreiro, Elvira Quiroga, Pérez Bilbao, Carlos Campagnale, Aquiles Guerrero, Roberto Combi, Amílcar Leverato, Antonio Cytro, Carlos Benso, Roberto Prause, René Mugica, Raúl Merlo, Ricardo Reinaldi, Alberto Contreras, Antonia Rojas, Laura Moreno, José López, Leticia Scuri
“Se incorpora pues como una magnífica realidad a la historia más noble de la cinematografía argentina” (LN 11.42)
“No es posible en el reducido espacio de una crónica narrar lo que en La guerra gaucha ocurre. Preferimos, en cambio, substituir esas palabras por las del elogio abierto que este film merece. La guerra gaucha es, sin duda, una producción de valores extraordinarios, que ha sabido dar a nuestro cine un impulso violento. Es la película que necesariamente tendría que nombrarse cuando en el porvenir se haga la historia de la pantalla argentina y se mencionen aquellas producciones que marcaron a través de su desenvolvimiento un jalón de verdadero mérito“ (Mundo Argentino 2.12.42)
“Justifica esta producción extraordinaria la excepcional expectativa que despertara su estreno. Un libro de gran interés y una preocupación poco habitual en nuestro ambiente por el mayor perfeccionamiento en la realización ha dado sus frutos. Puede figurar al lado de las buenas producciones épicas de origen extranjero, por su excelente técnica, la belleza y majestuosidad de sus escenarios, la autenticidad de los ambientes, la interpretación y caracterización de todos los personajes, su autóctono fondo musical y la humanidad y heroicidad de la epopeya que relata, a rasgos sencillos y conmovedores. (…) Obra de conjunto en la realización e interpretación, destaca empero la labor de Enrique Muiño, el heroico sacristán. Francisco Petrone recio y tierno. Angel Magaña que, con Amelia Bence, juega el romance del film; Sebastián Chiola, Elvira Quiroga y el niño Carlos Campagnale, protagonista de un episodio intensamente conmovedor” (HdC 1942)
“Transmitió con contagiosa vibración el fervor de la lucha por la libertad, puso en la pantalla un patriotismo electrizante y exaltó las virtudes humanas que exigen las horas supremas: valor, generosidad, sacrificio, integridad. En su impetuosa corriente emotiva se integraron personajes de una riquísima colección tipológica, que con su callado pero inspirador heroísmo activaron la adhesión del público; acción, espectáculo, certeros y hábilmente dosificados toques de tragedia, ternura, romance, humor y pensamiento; autenticidad espiritual y física, excelente interpretación, sobresaliente técnica y una subyacente energía épica” (Di Núbila)




Donde mueren las palabras
Dir. Hugo Fregonese, g. Homero Manzi y Ulyses Petit de Murat, elenco Enrique Muiño, Enrique Garzay, Héctor Méndez, Italo Bertini, Aurelia Ferrer, María Ruanova, Linda Lorena
“Tiene el film un tono dramático al que presta jerarquía Enrique Muiño, que vive con sinceridad su personaje de obseso. El argumento de Petit de Murat y Manzi —pequeño en su esencia— adquiere tal densidad y el vigor necesarios para llegar con firmeza a la sensibilidad del espectador. Se siente la presencia de un clima fuerte; al que la música presta extraordinaria sugestión, proyectándose como fondo permanente de la acción” (King, Mundo Argentino 8.5.46)
“Ambicioso trabajo realizado con digno criterio” (Rad 4.5.46)
“Tiene un asunto y una concepción extraños esta película que constituye un encomiable esfuerzo artístico. El tema es, como decimos, original y planteado en tal forma que intriga al espectador y mantiene tensa la acción, a pesar de su ritmo más bien lento y de las frecuentes interrupciones del hilo narrativo. El tono es poético, de un dramatismo fuerte, demasiado acentuado y sin que lo alivien detalles risueños. (…) Presenta a Hugo Fregonese como director, en un trabajo que le permite lucirse en el natural movimiento de los personajes y en la buena composición de las escenas, habiendo tenido un excelente aliado en el director de fotografía, José María Beltrán, en las tomas originales, sin que se haya exagerado, empero, el virtuosismo de la cámara. Muy buenos los decorados y perfectamente captado el abigarrado ambiente de entretelones, donde transcurre la mayor parte de la obra. Se incluye, además, algunos exteriores muy bien fotografiados. Volviendo a los actores, Enrique Muiño realiza una buena labor, profundamente dramática; muy en tipo Italo Bertini y Héctor Méndez. Interesante y de labor sobria la nueva figura femenina, Linda Lorena, en un papel breve pero de posibilidades. Correctos los demás. El fondo musical, como algunos de los actores, acentúa por momentos excesivamente el dramatismo de la acción, pero, dirigido por Castro, tiene calidad excepcional en la ejecución. El diálogo, a menudo pomposo y declamatorio, contiene algunos conceptos interesantes, pero adquiere por momentos forma reñida con la modalidad cinematográfica y frena la acción” (HdC 1946)




Arrabalera
Dir. Tulio Demicheli, g. Tulio Demicheli y Ulyses Petit de Murat sobre obra teatral Un tal Servando Gómez de Samuel Eichelbaum, elenco Tita Merello, Santiago Gómez Cou, Raúl del Valle, Tito Alonso, Mario Fortuna, Leticia Scury, José Pecci, Julia Giusti
“Ofrece parejos valores de tema, realización e interpretación” (Cri 26.4.50)
“Auténtica muestra de lo que debe ser nuestro cine” (NG 4.50)
“Una expresión más de nuestro cine, de cierta atracción por su argumento, de buena interpretación en líneas generales, con la pareja central destacándose netamente. (…) La dirección de Tulio Demicheli tiene altibajos. Nada añade a su naciente carrera” (Mundo Argentino 10.5.50)
“Conserva los elementos dramáticos de la idea original. Sus personajes, frutos de un medio, encuentran en la adaptación hecha por Demicheli y Petit de Murat, la generosidad de escenarios que puede ofrecerles el cine, mientras el diálogo, sin desnaturalizar los conceptos y la hondura dramática de quienes animan el drama, obtiene en la pantalla la sobriedad apropiada. La dirección, en general muy correcta, sale al encuentro de todo lo que aumente el colorido del ambiente en que viven las criaturas creadas por Eichelbaum” (¡Aquí Está! 8.5.50)
“Tita Merello y Santiago Gómez Cou le dan vibrante fuerza a los personajes centrales” (Rad 6.5.50)
“Auténticamente popular y humana, bien realizada y excelente en cuanto a la interpretación. (…) Hay en el libro bastante del aliento con que Eichelbaum describiera a su Servando Gómez, aunque el personaje pasa a segundo plano por la preponderancia que adquiere el de su compañera. Genuinos exponentes del criollismo constructivo, les rodea un marco de pintoresquismo bien entendido, que no elude la crudeza de algunos cuadros, y en ese sentido está por encima de otros films hechos con asunto semejante. Ha sido muy bien elegido el ambiente que rodea a la acción, entre las calles y las casas pobres que bordean el Riachuelo, en gran parte fotografiados al natural. La realización se mantiene en una sola línea, sin altibajos ni rebuscamientos, y es un gran mérito de Tulio Demicheli el no haberse dejado arrastrar en ningún momento por la pendiente del melodramatismo. (…) Se destaca, en primer lugar, el empuje extraordinario que pone Tita Merello en su creación, sin duda la mejor de su carrera, y la sinceridad que alcanza en las escenas dramáticas de fuerte compromiso. (…) Santiago Gómez Cou también se supera en el personaje de Servando Gómez al que da la humanidad requerida por el tipo” (HdC 1950)
“Tuvo a su favor su autenticidad popular y su serio enfoque humano, su buena realización y las excelentes actuaciones de Tita Merello, Santiago Gómez Cou, Tito Alonso y Mario Fortuna, apoyados en personajes nítidamente descriptos por el libro y en una dirección habilidosa. En Demicheli se advirtieron patentes influencias de Soffici, tanto en la destreza y el modo de manejar actores como en el lenguaje fílmico severo y fluido, todo lo cual dio un resultado de naturalismo dramático con el que sólo interfirieron las invasiones verbales” (Di Núbila)


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