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jueves, 23 de febrero de 2017


LOS AÑOS CUARENTA
ESPECTÁCULOS... Y ALGO MAS

1950


Un informe global sobre el año en que consideramos culmina la década, 1950.

Se calentó la Guerra Fría, con el enfrentamiento entre las dos Coreas; a partir del 25 de junio Corea del Norte, con el apoyo de soviéticos y chinos se enfrentó con su vecino del sur, que logró la primera “acción política-militar” favorable de las Naciones Unidas, con el decisivo apoyo de los Estados Unidos. La participación argentina en favor del sur fue modesta; en lugar del prometido envío de tropas, contribuyó con alimentos.

En el año del primer ensayo nuclear soviético, se produjo una “explosión” futbolística: el Maracanazo. El modesto equipo del Uruguay obtuvo el campeonato del mundo de fútbol, superando 2 a 1 al arrogante Brasil, en el mítico estadio carioca. Más modesto fue el campeonato mundial de básquet de la Argentina, derrotando a los Estados Unidos (en realidad un equipo de una fábrica estadounidense) por 64 a 50 en el Luna Park.

En el “Año del Libertador General San Martín” (todos los documentos públicos, diarios, revistas e impresos debían encabezarse con esa frase) se creó la Comisión Nacional de Energía Atómica, la Ciudad Universitaria de Buenos Aires y un anfiteatro en Mendoza.
Aprovechando que algunas publicaciones no incluyeron la frase el gobierno clausuró más de 40 diarios opositores, que sumado a la expropiación de las existencias de papel de diario y al férreo control a las radios, le dio un control cada vez más amplio de los mecanismos de difusión en todo el país.
La relación gobierno/oposición se tensó, deteniendo al líder radical Ricardo Balbín (privado de sus fueros) en marzo, por desacato a la investidura presidencial. El 1 de enero de 1951 Balbín fue indultado.
A la muerte del dramaturgo irlandés George Bernard Shaw y los escritores Heinrich Mann, George Orwell y Cesare Pavese se suman la de las intérpretes María Melato (italiana), Virginia Fábregas (mexicana), el músico Kurt Weill, el director ruso Alexander Tairov y varias figuras de importancia en el cine: Emil Jannings, Walter Huston, Rex Ingram, el cantante Al Jolson, Alf Sjöberg y John M. Stahl.
Otra pérdida sentida fue la del bailarín ruso Vaslav Nijinsky.
En la Argentina murieron los escritores Baldomero Fernández Moreno y Alberto Gerchunoff, el músico y director teatral Arturo De Bassi, el autor Mario Benard y varios intérpretes: Sebastián Chiola, Vicente Climent, el español Manuel Collado (en Montevideo) y Narciso Ibáñez (padre del célebre Narciso Ibáñez Menta, conocido en sus inicios como “Narcisín”, para diferenciarse de su padre).

Otro año excelente en materia de incorporaciones al ambiente teatral: el escritor Juan Carlos Ghiano y varios intérpretes: Alfredo Alcón, Oscar Ferrigno, Eva Dongé, Lía Gravel, Lydé Lisant, Julia Sandoval y Fabio Zerpa. Y un hombre fundamental para el desarrollo del teatro independiente: el director Marcelo Lavalle. Con el tiempo director de éxitos comerciales, también debutó Eduardo Vega. Además irrumpió en una sala teatral la niña (casi un bebé) Marta González.
La estrella cinematográfica Laura Hidalgo ingresó al teatro en la compañía de quien será su marido, Narciso Ibáñez Menta; el teatro de revistas vio los primeros trabajos en el centro porteño de José Marrone y Alfredo Barbieri y quedó asombrado por la escultural Nélida Roca.
Y como si esto fuera poco… se incorporaron, provenientes de México y de una gira latinoamericana, Ana María Campoy y José Cibrián, comediantes que encabezarán compañía durante décadas.

En la pujante ciudad de Avellaneda, en el sur del conurbano bonaerense, se inauguró el cine San Martín, con 3000 butacas.
Más modestos los nuevos escenarios del teatro porteño: se inauguraron el Ariel, en Montevideo 361, con Enrique T. Susini como director y el Imperio, en Ayacucho 2071, con la representación de La sirena varada.
El teatro independiente presenció el surgimiento de varios grupos que harán historia: Nuevo Teatro, Instituto de Arte Moderno, Organización Latinoamericana de Teatro y Teatro Estudio.
Nombres fundamentales de la historia del teatro argentino (entre ellos Alejandra Boero, Pedro Asquini, Héctor Alterio y Carlos Gandolfo) constituyeron el 16 de junio de 1950 Nuevo Teatro, Cooperativa de Trabajo Limitada. En su larga trayectoria participaron entre otros Ana Forgue, Sergio Corona, Esther Ducasse, Alma De Cecco (Alma Bressan), Mirko Alvarez, Isidro Fernán Valdez, Onofre Lovero, Alberto Panelo, Domingo Alzugaray, Ricardo Trigo y Enrique Pinti.
Pocos días después (el 17 de julio de 1950) María Antonieta de Moroni y Hernán Lavalle Cobo fundaron el Instituto de Arte Moderno, el IAM, donde Marcelo Lavalle dirigirá decenas de obras.

Varios actores que triunfarán en el teatro profesional darán sus primeros pasos en el IAM: Violeta Antier, Hilda Suárez, María Elina Rúas, Beatriz Bonnet, Juan José Edelman, Duilio Marzio, Hugo Caprera, Ignacio Quirós, Jorge Rivera López y Julio De Grazia. Otros intérpretes de valía fueron Renée Monclaire, Mercedes Sombra, María Esther Corán, Martha Reguera (con el tiempo prestigiosa directora de televisión), Miriam van Wessen, Márgara Alonso, Lydé Lisant, José María Fra, Roberto Aulés, David Cureses, Roberto Dairiens y Armando Lopardo.
La Organización Latinoamericana de Teatro (OLAT) fue fundada por Alberto Rodríguez Muñoz en setiembre de 1950. El propio Rodríguez Muñoz y Yirair Mossian fueron los principales directores, con elencos que contaron entre sus filas a Lía Gravel, Velia Chaves, Salo Vasochi, Jorge Lavelli y David Tonelli.
El Teatro Estudio fue fundado en mayo de 1950 por Roberto Pérez Castro, Amelia R. A. de Battaglia y Gustavo Auster, ocupando inicialmente el local de Tucumán 844.
La presencia del célebre actor y director francés Jean Paul Barrault fue uno de los acontecimientos del año teatral.

En agosto se fundó el Ateneo Cultural Eva Perón, con la finalidad de vincular la difusión de la doctrina peronista a las actividades artísticas. Integrado únicamente por mujeres, la ascendente actriz Fanny Navarro fue la primera presidenta. Silvana Roth (con el tiempo diputada nacional) la vicepresidenta; completaban la primera comisión directiva Sabina Olmos, Pierina Dealessi, Perla Mux, Nelly Daren, Malisa Zini, Iris Marga, Tulia Ciámpoli, Rosita Contreras, Rosa Catá, Lea Conti y Adriana Alcock.

Inexorablemente se acercaba la televisión a la Argentina. En agosto se realizaron transmisiones experimentales en el Hospital Rivadavia durante el VII Congreso Internacional de Cirugía.

Concluye la mitad del siglo con 26 teatros en Buenos Aires: Colón, Cervantes, Municipal General San Martín, Buenos Aires, El Nacional, Apolo, Cómico, Smart, Variedades, Liceo, Avenida, Marconi, Odeón, Maipo, Comedia, Astral, Argentino, Soleil, Alvear, Grand Splendid, Imperio, Ateneo y el recién inaugurado Ariel, además de las pequeñas salas independientes.

Aunque los dos reclamos centrales del ambiente teatral sean la necesidad de renovar repertorios y crear nuevas salas, en los últimos años algunas salas se construyeron o se destinaron al teatro: Presidente Alvear, Cómico, Buenos Aires, Astral, Empire, Grand Splendid, Imperio y Ateneo.

Record de estrenos en el cine nacional: 57 películas. También record de traslaciones del teatro al cine: 17, entre ellas Arrabalera, dirigida por Tulio Demicheli, con Tita Merello, adaptación de Un tal Servando Gómez de Eichelbaum; El puente, sobre el reciente estreno de Carlos Gorostiza, dirigida por el propio autor en dupla con Arturo Gemmiti y Filomena Marturano, llevada al cine por el mismo director y la misma dupla actoral del teatro: Luis Mottura, Tita Merello-Guillermo Battaglia.
Lo más destacado del año fue Escuela de campeones (dirigida por Ralph Pappier), Nacha Regules (Amadori, con su esposa, Zully Moreno, como protagonista), Surcos de sangre (dirigida por Hugo del Carril), El último payador (de Pappier y Homero Manzi), El crimen de Oribe (de Leopoldo Torres Ríos y su hijo, Leopoldo Torre Nilsson), La vendedora de fantasías (Daniel Tinayre), La culpa la tuvo el otro (Lucas Demare) y dos provenientes del teatro: Arrabalera y La barra de la esquina, dirigida por Saraceni, sobre la vieja obra de Goicoechea y Cordone.
A la oferta cinematográfica se sumaban 200 ediciones regulares de noticieros y 50 películas entre viajes, documentales, etcétera.

Algunas de las compañías o elencos encabezados por primeras figuras durante la temporada porteña: Paulina Singerman en el Apolo, Luis Arata en el Alvear, Luis Sandrini en el Astral, Pedro López Lagar en el Cómico, Ana Lassalle en el Liceo y Maruja Gil Quesada en el Marconi. En el Cómico y el Smart formaron rubro Olinda Bozán y Mario Fortuna, en el Buenos Aires comenzó su exitosa carrera en la Argentina la Gran Compañía de Comedia José Cibrián-Ana María Campoy, en El Nacional se presentó Narciso Ibáñez Menta, con Milagros de la Vega y Laura Hidalgo.
La brasileña Dulcina de Moraes encabezó la Compañía Argentina de Comedia que llevaba su nombre, los españoles María Guerrero y Pepe Romeu se presentaron en el Grand Splendid y en el Buenos Aires actuó la Compañía Argentina de Comedia Santiago Gómez Cou-Irma Córdoba-Jorge Salcedo.
En teatro de revistas el Casino presentó la Compañía de Grandes Espectáculos Musicales Pepe Arias y en el Maipo las atracciones principales eran Marcos Caplán, Sofía Bozán, Thelma Carló, Carlos Castro y Adolfo Stray.
El Cervantes continuó con un repertorio ecléctico, cinco obras durante el año, incluyendo alguna con pocos ensayos, para la Semana de la Lealtad.
En su edición del 3.11.50 El Día titulaba “Un año sin levantar la puntería”. Los empresarios teatrales eran los principales destinatarios de la crítica: “Nada halagador al espíritu ha resultado este año la calidad de las pocas comedias (comedia en su auténtica expresión) vernáculas, dadas a conocer en las reducidas salas porteñas. Los empresarios teatrales que otrora tenían algo de Quijote, ahora se han vuelto cambalacheros y sienten un fanático culto por el enriquecimiento apresurado que los ha vuelto insensibles, amodorrando todas sus fibras espirituales, las mismas que nos deleitaron hace varios lustros”.
Se quejaba de las cifras astronómicas de representaciones durante dos o más temporadas, y puntualmente de “Ziclis por todos lados”, verdadera injusticia porque durante 1950 apenas se representaron tres obras de autoría.
Concluía El Día: “Surge pues el interrogante: ¿Dónde se representará alguna comedia escrita con pulcritud y con hondo sentir? Salvo el caso que sigamos permitiendo la invasión de obras extranjeras tipo Prontuario, que además de no amoldarse a la idiosincrasia argentina, es una obra anticristiana, sembrada de taras que afean la vida y rebajan la dignidad del hombre”.



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