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LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL Beevor 19 La conferencia de Wannsee y el archipiélago SS

sábado, 27 de junio de 2026

19
LA CONFERENCIA DE WANNSEE

Y EL ARCHIPIÉLAGO SS
(JULIO DE 1941-ENERO DE 1943)

 

El lugarteniente de Heinrich Himmler era el enérgico SS Obergruppenführer Reinhard Heydrich. Dirigía la Jefatura de Seguridad del Reich (RSHA, Reichssicherheitshauptamt), que administraba el floreciente imperio de la SS.
Se rumoreaba que por las venas de Heydrich, hombre alto, siempre impecable, aficionado a tocar el violín, y antisemita, corría más de una gota de sangre judía, circunstancia que, al parecer, no hacía más que intensificar su odio.
El verano de 1941, Heydrich estaba muy irritado por la forma chapucera e improvisada en que venía tratándose la «cuestión judía», y por la falta de un programa centralizado. Aparte de las matanzas de judíos llevadas a cabo por los responsables de la seguridad en los territorios orientales, algunos sátrapas de la SS empezaron a experimentar modalidades de exterminio a
escala industrial. En el Warthegau (Distrito del Varta), se llevaron a cabo algunos experimentos poco satisfactorios, introduciendo gases de combustión en el interior de camiones herméticamente cerrados. En el Gobierno General, el SS Polizeiführer Odilo Globocnick empezó a construir un campo de
exterminio en Belzec, cerca de Lublin. Himmler, mientras tanto, estaba impaciente por resolver los problemas de tensión psicológica que sufrían los Einsatzgruppen como consecuencia de su trabajo.

Adolf Eichmann 

Heydrich había ordenado a Adolf Eichmann la redacción de una
autorización que fue debidamente firmada por Göring el 31 de julio. El documento en cuestión ordenaba a Heydrich «emprender, por medio de la emigración o la evacuación, una solución de la cuestión judía», y le encargaba «adoptar todos los preparativos necesarios desde el punto de vista organizativo, práctico y material para una solución global de la cuestión judía en el área de influencia alemana en Europa»[1]. Aproximadamente un mes más tarde Eichmann fue convocado al despacho de Heydrich, donde se le comunicó que Himmler había recibido instrucciones de Hitler para proceder a la «aniquilación física de los judíos»[2]. Aunque a los jerarcas nazis les gustaba tomar de vez en cuando el nombre del Führer en vano con el fin de promover sus propias políticas, en este caso sería impensable que Himmler o Heydrich se hubieran atrevido a hacerlo tratándose de una cuestión tan importante como aquella.

La aniquilación física de los judíos como plan sistemático

Otras ideas expresadas anteriormente, según las cuales la aniquilación total de los judíos solo tendría lugar una vez conseguida la victoria, habían sido olvidadas. Por primera vez se percibía una ansiedad implícita de que no había que perder las oportunidades presentadas por la guerra en el este.
También en Alemania y en los países ocupados, incluidas Serbia y Francia, aumentó la presión para que los judíos fueran enviados al este de Europa. En París, la SS ordenó a la policía francesa la localización y detención de judíos franceses y extranjeros; la operación dio comienzo el 10 de mayo de 1941 y
supuso la captura de cuatro mil trescientas veintitrés personas.
El 18 de septiembre, una orden de Himmler exponía con toda claridad que en adelante los ghettos serían usados como campos de «almacenamiento». En los ghettos polacos habían muerto de hambre y de enfermedad más de medio millón de judíos, pero se pensó que aquel sistema
comportaba un proceso demasiado lento.
Ulteriores discusiones pusieron de manifiesto que el plan consistía en meter a todos los judíos en campos de concentración. Pero incluso en un estado totalitario había que superar ciertos
problemas legales, como por ejemplo la forma de tratar el caso de los judíos que poseían pasaportes extranjeros, o lo que había que hacer con los que estaban casados con arios.
El 29 de noviembre de 1941, Heydrich envió una invitación a los oficiales y funcionarios de alto rango del Ostministerium y de otros ministerios y organismos oficiales para discutir una política común con él y con los representantes del RSHA. La reunión iba a tener lugar el 9 de diciembre, pero en el último momento se pospuso. El gran contraataque del mariscal
Zhukov había sido lanzado el 5 de diciembre, y dos días después los japoneses atacaron Pearl Harbor. Se necesitaba tiempo para evaluar las implicaciones de aquellos sucesos tan trascendentales y por si fuera poco el 11 de diciembre Hitler efectuó en el Reichstag su declaración de guerra a los
Estados Unidos. Al día siguiente, el Führer convocó a los líderes del partido nazi a una reunión en la Cancillería del Reich. En ella hizo alusión a su profecía del 30 de enero de 1939, en la que aseguraba que si se producía una guerra mundial, «los causantes de ese sangriento conflicto tendrán que pagar por él con sus vidas»[3].

Con la declaración de guerra de Hitler y los ataques japoneses en Extremo Oriente, la contienda se convirtió en un conflicto verdaderamente global

Con la declaración de guerra de Hitler y los ataques japoneses en Extremo Oriente, la contienda se convirtió en un conflicto verdaderamente global.
Según la lógica distorsionada de Hitler, los judíos tenían que pagar por sus culpas. «El Führer está decidido a hacer tabla rasa», anotó Goebbels en su diario el 12 de diciembre. «Profetizó a los judíos que si otra vez provocaban una guerra mundial, conocerían su propio exterminio. No era ninguna frase
retórica. La guerra mundial ha llegado, y el exterminio de los judíos debe ser la consecuencia necesaria. La cuestión debe contemplarse sin sentimentalismos de ningún tipo»[4].
Menos de una semana después, Hitler celebró una reunión con Himmler para discutir la «cuestión judía». Pero a pesar del ambiente exaltado, casi febril, cada vez que Hitler se refería a la predicción que había hecho antes del comienzo de la guerra, afirmando que los judíos se acarrearían su propio exterminio, parece que todavía no había tomado una decisión irrevocable
acerca de una «Solución Final». A pesar de sus apocalípticas diatribas contra los judíos, parece curiosamente que era reacio a enterarse de los detalles de las matanzas en masa, del mismo modo que rehuía cualquier imagen de los sufrimientos padecidos en el combate o a consecuencia de los bombardeos.
Su deseo de mantener la violencia como algo abstracto constituía una paradoja psicológica muy significativa en un individuo que hizo más que casi cualquier otra personalidad de la historia por fomentarla.
Después de los retrasos sufridos, la conferencia de Heydrich se celebró por fin el 20 de enero de 1942, en las oficinas que tenía el RSHA en una gran villa en la isla de Wannsee, al sudoeste de Berlín. El SS Obergruppenführer Heydrich presidió la reunión, y el SS Obersturmbannführer Eichmann se encargó de tomar nota de todo. Aparte de otros miembros del RSHA, los
concurrentes eran en su mayoría representantes de alto rango de los territorios ocupados y de la Cancillería del Reich, y cuatro Staatssekretär, es decir los funcionarios de mayor rango de los principales ministerios. Entre ellos estaba el Dr. Roland Freisler, del ministerio de justicia, que más tarde se haría famoso por su actuación como fiscal de los participantes en la
conspiración de julio de 1944. El ministerio de asuntos exteriores estaba representado por el subsecretario de estado Martin Luther, tocayo de otro antisemita mucho más famoso e influyente. Luther llegó con un memorándum cuidadosamente preparado titulado «Peticiones e Ideas del Ministerio de Asuntos Exteriores con respecto a la proyectada Solución Final
de la Cuestión Judía en Europa»[5]. Más de la mitad de los presentes ostentaban el título de doctor y una minoría significativa eran juristas.
Heydrich empezó exponiendo sus poderes para la preparación de la Solución Final sobre todos los territorios y sobre todos los cargos oficiales.
Presentó unas estadísticas acerca de las comunidades judías de toda Europa, incluidos los judíos británicos, que debían ser «evacuados al este». Su número —según sus cálculos, ascendía a once millones— debía primero ser reducido paulatinamente por medio del trabajo duro, y luego los
supervivientes serían «tratados en consecuencia». Los judíos de más edad y los que hubieran combatido por el Káiser debían ser enviados al campo «adecentado» de Theresienstadt en Bohemia.
Luther, en nombre del ministerio de asuntos exteriores, pidió cautela y una demora en la detención de los judíos de países como Dinamarca y Noruega, donde las medidas de este tipo podrían provocar una reacción internacional. Se dedicó luego mucho tiempo a discutir la compleja cuestión de las personas que eran de ascendencia judía solo en parte —los llamados
Mischlinge— y de las que tenían un cónyuge ario. Como acaso habría sido previsible, el representante del Gobierno General insistió en que sus judíos fueran los primeros a los que se aplicaran las medidas. Por último, mientras tomaban una copa de coñac después del almuerzo, los participantes en la
reunión discutieron los diversos métodos que se tenían a mano para la consecución del objetivo. Las actas de la reunión, sin embargo, siguen conteniendo los eufemismos habituales, como «evacuación» y «reasentamiento».

La solución territorial racial quedó en el olvido. La hora de la matanza industrializada

Una cosa, sin embargo, estaba clara para todos los participantes. Todas las ideas de «solución territorial» habían quedado en nada. Con la errática ofensiva general de Stalin tras la batalla de Moscú, en los territorios soviéticos ocupados no había ninguna zona apropiada en la que soltar a los judíos para que murieran de hambre. En aquellos momentos parecía que la única solución segura era la matanza industrializada.
La impaciencia por abordar aquella tarea se apoderó de la administración nazi, en Berlín y especialmente en el feudo de Frank, el Gobierno General. El Gauleiter Arthur Greiser quería eliminar a los treinta y cinco mil polacos que padecían tuberculosis en el Distrito del Varta. Los juristas de la SS
discutieron incluso la posibilidad de matar a los prisioneros alemanes y de otras nacionalidades que tuvieran la desgracia de parecer «abortos del infierno»[6]. En la «Shoah por medio de las balas», «los verdugos se encargaron [de encontrar] a las víctimas en el territorio de la URSS ocupada», pero en la «Shoah por medio del gas», «las víctimas fueron llevadas a sus verdugos»[7]. Este proceso empezó a llevarse a cabo en primer
lugar en los campos de exterminio de Chelmno (Kulmhof), donde se usaron camiones de gas, y continuaron en Bełżec, Treblinka, Sobibór, y finalmente en Auschwitz-Birkenau a partir del verano.
Se creó un formidable aparato administrativo para que se ocupara de los judíos que todavía no habían muerto en los ghettos o que no habían sido fusilados. Eichmann, responsable de la detención de todas las poblaciones judías fuera de Polonia, trabajó en estrecha colaboración con el
Gruppenführer Heinrich Müller, el director de la Gestapo. Eichmann, que era también amante del violín, jugaba al ajedrez con Müller una vez a la semana mientras meditaban sobre la inmensa labor que se traían entre manos. El elemento más básico de la operación era el transporte.
La planificación y los horarios tenían una importancia trascendental. La Reichsbahn («Ferrocarriles del Reich»), que tenía un millón cuatrocientos mil empleados, era la organización más numerosa de Alemania después de la Wehrmacht, y obtendría de todo aquello unos beneficios enormes. Los judíos
eran transportados en vagones de mercancías o de ganado por el mismo precio pagado por los viajeros con billete solo de ida que usaban vagones de pasajeros. A los viajes de los guardias de la Ordnungspolizei se aplicaba la tarifa de ida y vuelta. La Gestapo sacó el dinero para sufragar todos estos gastos de fondos judíos. Pero la obsesión ideológica de Hitler, Himmler y
Heydrich a menudo chocaba frontalmente con la forma de dirigir la guerra que pretendían ganar. La Wehrmacht empezó a quejarse de la eliminación de obreros cualificados judíos en la industria del armamento y del enorme desvío de medios de transporte ferroviario, tan necesarios por otra parte para
el reabastecimiento del frente oriental, que suponía la operación.
A los líderes de la comunidad judía les dijeron que organizaran el control de su «traslado», con la amenaza de que si no lo hacían, la SA o la SS lo harían por ellos. Todos sabían lo que aquello significaba en términos de quebraderos de cabeza. Estaban obligados también a confeccionar las listas para los «transportes». Los que eran enviados al Ostland (Territorio del Este) eran fusilados en cuanto llegaban, principalmente a Minsk, Kaunas y Riga. La mayoría, dependiendo del punto de partida, eran despachados de inmediato a los campos de exterminio. Los judíos de más edad y los «privilegiados»
enviados a Theresienstadt no sabían que su condena a muerte había quedado en suspenso.
A los hombres de la Ordnungspolizei y de la Gestapo empleados en las tareas de desalojo de los ghettos se les daba una ración de brandy. A los auxiliares ucranianos no. A los judíos que intentaban esconderse o escapar se les pegaba un tiro en el acto. Y lo mismo les pasaba a los ancianos que no
eran capaces de trasladarse hasta los medios de transporte asignados sin recibir ayuda. La inmensa mayoría montaba en los vagones de ferrocarril aceptando aparentemente su destino. Pero unos pocos lograron escapar de los trenes y esconderse en los bosques. Algunos recibieron ayuda de los polacos y otros consiguieron unirse a los grupos partisanos.
Los campos de concentración nazis habían sido creados poco después de que Hitler se hiciera con el poder en 1933. Himmler organizó uno de los primeros para los presos políticos en Dachau, al norte de Múnich, y enseguida se encargó de la administración de todos esos campos. Los guardianes procedían de los Totenkopfverbände («Unidades de la Calavera»), cuyo nombre procedía de la insignia con la calavera que llevaban. En 1940, cuando las dimensiones de la red de campos aumentaron exponencialmente a raíz de la conquista de Polonia, el Obergruppenführer Oswald Pohl creó su propio subimperio dentro de la SS, convirtiendo los campos de trabajo en un medio de obtener beneficios. Pohl se convirtió también en una figura clave en el desarrollo del sistema de campos de concentración.
Aunque en septiembre de 1941 se habían hecho pruebas con Zyklon B en Auschwitz, el primer campo de exterminio con cámaras de gas propiamente dichas fue construido bajo la dirección de Pohl en Bełżec. Las obras dieron comienzo en noviembre de 1941, dos meses antes de la conferencia de
Wannsee. Enseguida empezaron los preparativos para la creación de otros. La labor de los campos de exterminio contó con la ayuda suministrada por la experiencia de los individuos que habían participado en el programa de eutanasia bajo la dirección de la Cancillería del Reich.  

Henry Ford autor antisemita. El judío internacional 

Algunos han sostenido que el método de producción en cadena utilizado en los campos de exterminio fue fruto de la influencia de Henry Ford, que a su vez sacó la idea del sistema empleado en los mataderos de Chicago. Ford, que había sido un antisemita feroz desde 1920, era respetadísimo por Hitler y otros jerarcas nazis. Es posible incluso que contribuyera a financiar el partido nazi, pero nadie ha conseguido obtener pruebas documentales de ello. En cualquier caso, su libro The International Jew fue publicado en Alemania con el título de Der ewige Jude («El judío eterno»), y tuvo mucha influencia en los círculos nazis. Hitler tenía un retrato de Ford colgado en la pared de su despacho de Múnich, y en 1938 le concedió la Gran Cruz de la Orden del Águila Alemana. Pero no hay pruebas reales de que las técnicas de producción en cadena de Ford fueran copiadas en los campos de exterminio[8].

4 millones de judíos asesinados a finales de 1942

A finales de 1942, casi cuatro millones de judíos originarios de Europa occidental y central así como de la Unión Soviética serían asesinados en los campos de exterminio, junto con cuarenta mil gitanos. La participación activa de la Wehrmacht, de funcionarios de casi todos los ministerios, y de
una gran parte de la industria y de la red de transportes extendería la responsabilidad de lo ocurrido hasta un punto que la sociedad alemana tardó mucho en reconocer durante la posguerra.
El régimen nazi hizo todo cuanto pudo por mantener en secreto el proceso de exterminio, pero lo cierto es que intervinieron en él varias decenas de millares de personas. Hablando ante varios oficiales de alto rango de la SS en octubre de 1943, Himmler dijo que era una «página gloriosa de nuestra historia que nunca se ha escrito ni nunca se escribirá»[9]. Enseguida empezaron a circular rumores, especialmente a partir de las fotografías de ejecuciones masivas de judíos tomadas por los soldados en la Unión Soviética. Al principio, la mayoría de la población civil no podía creer que los judíos fueran asesinados en cadena en las cámaras de gas. Pero fueron tantos los alemanes implicados en los diversos aspectos de la Solución Final, y tantos los que sacaron provecho de la confiscación de los bienes de los judíos, de sus negocios y apartamentos, que no tardó en haber una gran minoría de alemanes al corriente de lo que estaba sucediendo.

Ian Kershaw: «El camino hacia Auschwitz se construyó con odio, pero se pavimentó con indiferencia»

Aunque la gente sintiera cierto grado de compasión por los judíos cuando fueron obligados a ponerse la estrella amarilla, cuando dieron comienzo las deportaciones los hebreos se convirtieron en no personas a ojos de sus conciudadanos. Los alemanes prefirieron no fijarse demasiado en la suerte que pudieran correr. Ello se debió, como llegarían a creer más tarde, a que ignoraban lo que estaba pasando, cuando lo que se acerca más a la verdad es que se lo negaron a sí mismos. Como ha dicho Ian Kershaw: «El camino hacia Auschwitz se construyó con odio, pero se pavimentó con indiferencia»[10].
La población civil de Alemania, por otra parte, no tenía mucha idea de los infames experimentos médicos llevados a cabo en Auschwitz por el doctor Josef Mengele y sus colegas. Incluso hoy día, los que realizaron los médicos de la SS en Dachau con presos políticos rusos, polacos, gitanos, checos, yugoslavos, holandeses y alemanes son relativamente poco conocidos. Más
de doce mil de ellos murieron, en su mayoría en medio de grandes sufrimientos, como resultado de experimentos y la práctica de operaciones y amputaciones. Entre las víctimas hay que contar a las personas a las que se inocularon enfermedades, pero también a las que fueron sometidas, a
petición de la Luftwaffe, a extremos de presión alta y baja, sumergidas en agua helada para estudiar lo que podía pasar a las tripulaciones de los aviones abatidos sobre el mar, o a las que fueron alimentadas a la fuerza con agua salada o sometidas a punciones hepáticas experimentales. Además, los
prisioneros de guerra de los depósitos de cadáveres eran obligados por personal de la SS a desprender y manipular la piel de los cuerpos que fueran de buena calidad (siempre y cuando no fueran alemanes) «para utilizarlas en la fabricación de sillas y pantalones de montar, guantes, zapatillas de andar
por casa y bolsos de señora»[11].
En el Instituto Médico de Anatomía de Danzig, el profesor Rudolf Spanner había mandado matar a «polacos, rusos y uzbecos» en el vecino campo de concentración de Stutthof para poder llevar a cabo experimentos sobre el reciclado de sus cadáveres con vista a la fabricación de jabón y cuero[12].
Que un médico tuviera semejante mentalidad va más allá de nuestra capacidad de comprensión, pero, como dijo, traumatizado, Vasily Grossman tras describir los horrores de Treblinka, «la obligación del escritor es contar esta terrible verdad, y la obligación civil del lector es conocerla»[13].
A pesar de la progresiva industrialización de la Solución Final, la «Shoah por medio de las balas» siguió adelante tanto en el Reichskommissariat Ostland como en el Reichskommissariat Ukraine. Incluso los judíos que habían sido perdonados de momento por ser obreros especializados fueron detenidos y
asesinados. Durante los primeros meses de la primavera y el verano de 1942, los Einsatzgruppen de la SS y los nueve regimientos de la Ordnungspolizei rivalizaron entre sí por la eliminación de todos los judíos existentes en sus
respectivas zonas por medio de Grossaktionen. En julio, un oficial pagador alemán decía en una carta a sus familiares: «En Bereza-Kartuska, donde hice la pausa de mediodía, justo el día antes habían sido fusilados unos mil trescientos judíos. Fueron llevados a una hoya a las afueras de la localidad. Una vez allí, hombres, mujeres y niños fueron obligados a desnudarse del
todo y los liquidaron pegándoles un tiro en la nuca. Sus ropas fueron desinfectadas para que pudieran volver a utilizarse. Tengo el convencimiento de que si la guerra dura mucho más tiempo habrá que fabricar salchichas con los judíos y servírselas a los prisioneros de guerra rusos o a los obreros
cualificados judíos»[14].
Los ghettos fueron cercados uno tras otro. Algunos hombres de negocios judíos intentaron sobrevivir recurriendo al soborno. «Las jóvenes judías que querían salvar la vida ofrecían su cuerpo a los policías. Por regla general, las mujeres eran usadas por la noche y asesinadas por la mañana»[15]. La policía y sus ayudantes actuaban a primera hora de la mañana o justo antes de amanecer, a la luz de sus linternas o de faros. Muchos judíos intentaban esconderse bajo el pavimento, pero los asesinos arrojaban granadas de mano debajo de las casuchas. En algunos casos los edificios eran incendiados.
Los detenidos en las redadas eran llevados a las fosas donde se llevaban a cabo las ejecuciones; allí les mandaban quitarse la ropa antes de que les pegaran un tiro al borde del hoyo o los obligaban a tumbarse en su interior según el método de la «lata de sardinas». Una y otra vez, los asesinos quedaban asombrados por la sumisión de los judíos. Muchos de sus verdugos estaban borrachos y no lograban acabar con sus víctimas. Hubo bastantes que fueron enterrados vivos. Y algunos lograron incluso salir de la tumba por sus propios medios. 

No todos mostraron una actitud sumisa. Los «judíos del bosque» que se libraron de las redadas y detenciones se unieron a los grupos de partisanos soviéticos o formaron sus propias bandas, especialmente en Bielorrusia. Las batidas contra los partisanos al mando de Bach-Zelewski continuaron hasta la primavera de 1944. En Lwów y el resto de Galicia, la policía de seguridad alemana y la Hilfspolizei ucraniana, los llamados Hipos, siguieron adelante con las matanzas. Los intentos de formar grupos de resistencia en los ghettos
no tuvieron mucho éxito hasta la desesperada sublevación del de Varsovia en enero de 1943
. Se produjeron también intentos de resistencia en los ghettos de Lwów y Białystok, pero no alcanzaron las proporciones ni la determinación del de la capital.
Los judíos que en un principio se habían mostrado contrarios a la resistencia acabaron finalmente por descubrir la verdad. Los alemanes los querían a todos muertos. Tras la deportación de más de trescientas mil personas en 1942, los judíos del ghetto de Varsovia quedaron reducidos a unos setenta mil. La mayoría de ellos eran jóvenes y relativamente fuertes. A los viejos y a los enfermos ya se los habían llevado. Los diferentes grupos
políticos judíos, bundistas, comunistas y sionistas, acordaron responder a los ataques. Empezaron matando a los colaboracionistas y a continuación prepararon posiciones defensivas comunicadas con las alcantarillas. Las armas y los explosivos los consiguieron del Ejército Nacional o Armia
Krajowa, leal al gobierno en el exilio, y también de la resistencia comunista polaca, la Guardia del Pueblo. Unos cuantos centenares de pistolas y revólveres fueron comprados a ciudadanos de Varsovia que los habían guardado desafiando el peligro de ser ejecutados si eran encontrados en su posesión. En enero de 1943, se produjo el primer enfrentamiento armado
cuando los alemanes detuvieron a seis mil quinientos judíos para su deportación.
Lleno de cólera, Himmler ordenó que fuera destruido el ghetto de Varsovia en su totalidad. Pero hasta el 19 de abril no tuvo lugar el principal intento de asaltar el barrio. Las tropas de las Waffen-SS entraron por el extremo norte, donde los prisioneros eran cargados en vagones de ganado aparcados en las vías muertas. Los atacantes tuvieron que retirarse poco después con sus heridos tras sufrir un intenso tiroteo y perder el único
vehículo blindado que poseían a consecuencia del estallido de un cóctel Molotov. Himmler quedó espantado al enterarse de que el ataque ordenado por él había sido repelido y destituyó al oficial al mando. A partir de ese momento, la SS atacaría haciendo incursiones con pequeños grupos en distintos lugares[16].
Tras una defensa desesperada de las fábricas, que los alemanes incendiaron utilizando lanzallamas, los defensores judíos se retiraron a las alcantarillas, de las cuales salían de vez en cuando para atacar por la espalda a las tropas alemanas. La SS inundó las cloacas con la intención de que
murieran ahogados, pero los combatientes judíos lograron evitar el agua o desviarla. Otros se apoderaron de un gran edificio utilizado por una empresa de armamentos y lo defendieron hasta el final. El Brigadeführer Jürgen Stroop ordenó a sus hombres prender fuego al edificio. Cuando los judíos se arrojaban al vacío desde los pisos superiores, los soldados de la SS se reían llamándolos «paracaidistas» e intentaban matarlos a balazos antes de que cayeran al suelo.
Después de la guerra, cuando estaba encarcelado, parece que Stroop seguía entusiasmado con los combates librados, que describió a su compañero de celda. «El escándalo era monstruoso», dijo. «Casas ardiendo, humo, llamas, chispas flotando en el aire, plumas de almohadas revoloteando, el hedor de los cuerpos chamuscados, el estruendo de los
cañones, el estallido de las granadas, el resplandor del fuego, los judíos saltando por las ventanas de las casas en llamas con sus mujeres y sus hijos».
Reconocía, sin embargo, que el «valor combativo» de los judíos lo había pillado totalmente por sorpresa, y también a sus hombres[17].
La férrea resistencia continuó durante casi todo un mes hasta el 16 de mayo. En los combates murieron millares de personas, y siete mil de los cincuenta y seis mil sesenta y cinco prisioneros fueron ejecutados de inmediato. Los demás fueron enviados a Treblinka para ser gaseados o a los batallones de trabajos forzados para matarlos de cansancio. El ghetto fue arrasado. Vasily Grossman, que entró en Varsovia con el Ejército Rojo en
enero de 1945, describe la escena en los siguientes términos: «Una marea de piedras y ladrillos aplastados, un mar de ladrillos. No hay ni una sola pared intacta. La ira de la bestia fue terrible»[18].

 

 

 

NURIA LABARI El País 2026

domingo, 21 de junio de 2026

Rezar y perrear es lo mismo, ¡por el amor de Dios!

En un mundo construido de amenazas, tanto el Papa como Bad Bunny consiguen la comunión que nos falta

Bad Bunny en el concierto en el Estadio Metropolitano el pasado 30 de mayo en Madrid. Mariano Regidor ( GETTY IMAGES )

Una amiga me lo advirtió antes de ir. “Las que vais a ver a Bad Bunny me parecéis las mismas que las que van a rezar al Papa, no me interesa nada ni lo uno ni lo otro”. A mí no me pareció que fuera lo mismo rezar que cantar cosas como “Si tu novio no te mama el culo, pa eso que no mame”, pero mi amiga tenía razón en algo fundamental. En la práctica, no hay tanta diferencia entre perrear y rezar en 2026. Y no es que lo diga ella (o yo), es que el papa León XIV se reunió con Bad Bunny en su apretada agenda madrileña en un guiño de complicidad cristiana y, por si quedaban dudas, Benito bendijo al Pontífice durante el concierto. Hacia la mitad apareció el sapo Concho, mascota animada de la gira, en las pantallas gigantes y dijo: “Acho, un fuerte aplauso para el Papa que ha llevado esperanza y unión a tantas personas en el mundo”.

A primera vista podría parecer que las canciones decoloniales, posfeministas, a veces misóginas y a menudo sexualizadas tienen poco que ver con la recatada y moralizante letanía católica. O eso pensaba yo antes del concierto, pero Benito nos advirtió nada más empezar: “Lo que va a pasar aquí no puedes verlo en TikTok, hay que vivirlo”. ¿Es por la música en directo? En parte sí, pero no solo. Lo que se construye es un universo alternativo al mundo desconfiado de todos los días. Una experiencia inmersiva dedicada a defender una sola idea: “Mientras uno está vivo, uno tiene que amar lo más que pueda”, lema de la gira, de los fans y que aplaudiría Jesús de Nazaret. La esperanza, ahora y siempre, va de amarse. El problema es que amar se está convirtiendo en una misión imposible en un mundo construido de amenazas. Tal vez por eso tanta gente haga cola para ver al Papa y para perrear con el Papi.

El reto es grande y Benito lo plantea abiertamente al público: “Que por una noche, aunque solo sea por esta noche, seamos una sola familia” y “que estemos juntos”. Somos más de 50.000 desconocidos, pero el show consigue la comunión gracias a un derroche de talento musical y una finura tecnológica increíbles. Me refiero a la realización audiovisual más sofisticada que haya visto en un concierto desde que Martin Scorsese filmó a Mick Jagger en Shine a Light allá por 2008. Claro que aquello era un concierto grabado y editado y aquí se realiza en directo y no basta con enfocar a Benito o a la Casita (más protagonista en redes que en el concierto), sino que el espectador ha de sentirse bailando en un videoclip del que es protagonista. Y así, igual que en la misa, formas parte del misterio, solo que aquí la eucaristía se convierte en perreo.

Cuando compré las entradas, nunca pensé que Bad Bunny me haría entender el furor de la juventud por el Papa ni que descifraría alguna de mis contradicciones, como por qué decidí pasar por alto algunos temas y actitudes misóginas de este artista para formar parte del milagro de estar y bailar juntos. Bad Bunny y el Papa venden ese pellizco de confianza, de fe, de alegría y de revolución que nos falta. Pero nos recuerdan también lo peligrosa que es una masa desesperanzada. Lo peligroso no es el rezo o el perreo, sino confiar la convivencia a una cuestión de fe o de emociones en vez de a la política. De ahí a aceptar al papa como terapeuta del Congreso hay dos perreos.


La respuesta correcta de Benito Antonio

Cuando el cantante puertorriqueño se equivocó con La Casita, la respuesta no consistía en defenderlo sin crítica, sino en aplaudirle cuando escuchó y rectificó

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Así es la Casita de Bad Bunny en Madrid
La Casita en uno de los conciertos de Bad Bunny en el Estadio Metropolitano de Madrid. Foto: Claudio Álvarez

La gente a la que le gusta Bad Bunny, que aprecia su música, que se ha pasado más horas en Ticketmaster para conseguir su entrada de las que disfrutará en el concierto, la que soltó una lágrima cuando Benito Antonio Martínez Ocasio convirtió la Super Bowl en una fiesta del orgullo latino, todas las mujeres feministas que disfrutamos del reguetón, las que cantamos orgullosas “yo perreo sola”, toda esa gente ha salido a defender la Casita de Bad Bunny con toda la gracia de su retórica. No porque la Casita estuviera o les pareciera bien, porque de hecho ha sido un error lamentable, sino porque pensaban que Benito Antonio es un buen tipo. Y que si Bad Bunny es bueno entonces la Casita tiene que serlo también.

Esta forma de pensar tan española sostiene la mayoría de las opiniones que en este país se escriben sobre la Casita y sobre cualquier cosa. En España gastamos muchísima energía en defender la bondad de ciertos sujetos o ideologías cuando se equivocan, como si la realidad pudiera dividirse con la línea simple y binaria que separa a los buenos de los malos. Si Bad Bunny es de los buenos, habrá que esforzarse en defender el despropósito de una casita clasista y pija, convertida en estandarte de la delgadez que enferma a tantísimas mujeres cada día. Y así es como personas nada clasistas, nada machistas y activistas del baile de todos los cuerpos se han lanzado a escribir para defender lo indefendible. Se ha defendido la Casita como escaparate de lo que mejor vende (relacionando los cuerpos con su comercio), se ha dicho que la polémica se debe a que es el espacio político de los jóvenes y que por eso los boomers se meten con ella (como si el problema fuera de los mayores y no del espectáculo), también que quienes la critican son hombres machistas que no critican otros machismos (el clásico “y tú más” de los peores políticos) y, por último, se ha insistido en que la Casita está mal, pero no es culpa de Benito sino del capitalismo, que se lo carga todo, hasta las buenas intenciones. Como si el hecho de vivir en un sistema capitalista borrara la responsabilidad individual de los sujetos de izquierdas.

Todo esto lo ha escrito y dicho gente a la que admiro intelectualmente y me ha dado miedo. No por la Casita sino por la desidia moral en la que caemos todos cuando intentamos defender a “los nuestros” en vez de lo que está bien. Benito Antonio, igual que todas nosotras, no es completamente bueno ni completamente malo. Puede ser alguien que busca el bien, que lo persigue, que lo defiende y que no lo alcanza, como la mayoría. No hace falta defenderlo cuando se equivoca por mucho que nos guste, al contrario. El mundo es imperfecto, nosotros somos imperfectos y no pasa nada por recordarlo, porque esa es nuestra oportunidad de ser mejores. Por eso ha sido tan emocionante la respuesta de Benito a las críticas. Ha escuchado, ha atendido y ha cambiado. Tres cómodos pasos a imitar por organizaciones, políticos y hombres del mundo. Ahora dicen quienes lo critican (haga lo que haga) que la Casita ha cambiado por interés. Yo digo que cambiar para hacer lo correcto es el mejor interés posible. Eso y que aún quedan varias noches para disfrutar de uno de los mejores espectáculos del año (se siguen liberando puñados de entradas, no rendirse). “Vamo a perrear, la vida es corta”.


La chacarera se acabó

miércoles, 29 de abril de 2026

 

ELDIARIOAR
Cierra Ediciones de la Flor, un sello emblemático de la historia del libro argentino. La editorial fundada en 1966 dejará de operar tras décadas de actividad y una fuerte identificación con la cultura local. Publicó, entre otros, a Quino, Roberto Fontanarrosa, Griselda Gambaro, Umberto Eco y Rodolfo Walsh.
YO INTUYO
Que es apenas un hito en el marco de una catarata de cierre de editoriales y librerías
Con los costos siderales y los precios carísimos de los lilbros en papel no hay sustentabilidad económica
Y con la falta de estímulo por parte del gobierno nacional, menos que menos
DE PASO COMENTO
Como hecho casi anecdótico Ediciones del Jilguero también dejó de existir
Sus libros no se venden ni en librerías ni siquiera en la ex editorial
Apenas se pueden consultar en algunas bibliotecas argentinas y de EUA (24 universitarias)

DIANA DORS 1a parte

jueves, 14 de septiembre de 2023

DIANA DORS

 

THE SHOP AT SLY CORNER - CODE OF SCOTLAND YARD

El precio de su pasado
1947 director George King
Elenco Oskar Homolka, Derek Farr, Muriel Pavlow, Irene Handl, Diana Dors no acreditada

 







DANCING WITH CRIME

Bailando con la muerte
1947 director John Paddy Carstairs
Elenco Richard Attenborough, Barry K. Barnes, Sheila Sim, Garry Marsh, Diana Dors no acreditada

 


HOLIDAY CAMP

Cinco lunas de miel - Cupido de vacaciones
1947 director Ken Annakin 
Elenco Flora Robson, Dennis Price, Jack Warner, Hazel Court, Diana Dors no acreditada




GOOD-TIME GIRL

Muchachas en libertad
1948 director David MacDonald
Elenco Jean Kent, Dennis Price, Herbert Lom, Bonar Colleano, Peter Glenville, Flora Robson, Hugh McDermott, Griffith Jones, Diana Dors

 

 




THE CALENDAR
1948 director Arthur Crabtree 
Elenco Greta Gynt, John McCallum, Raymond Lovell, Sonia Holm, Felix Aylmer, Diana Dors




MY SISTER AND I
1948 director Harold Huth 
Elenco Sally Ann Howes, Dermot Walsh, Martita Hunt, Barbara Mullen, Diana Dors



PENNY AND THE POWNALL CASE
1948 director Slim Hand
Elenco Ralph Michael, Peggy Evans, Christopher Lee, Diana Dors

 



OLIVER TWIST
1948 director David Lean
Elenco John Howard Davies, Robert Newton, Alec Guinness, Kay Walsh, Francis L. Sullivan, Anthony Newley, Diana Dors

 










HERE COME THE HUGGETTS
1948 director Ken Annakin
Elenco Jack Warner, Kathleen Harrison, Jane Hylton, Susan Shaw, Petula Clark, Diana Dors

 



VOTE FOR HUGGETT
1949 director Ken Annakin
Elenco Jack Warner, Kathleen Harrison, Susan Shaw, Petula Clark, David Tomlinson, Diana Dors

 

 




IT'S NOT CRICKET
1949 directores Roy Rich y Alfred Roome
Elenco Basil Radford, Naunton Wayne, Susan Shaw, Maurice Denham, Diana Dors





A BOY, A GIRL AND A BIKE
1949 director Ralph Smart
Elenco John McCallum, Honor Blackman, Patrick Holt, Diana Dors, Anthony Newley, Thora Hird




DIAMOND CITY
1949 director David MacDonald
Elenco David Farrar, Honor Blackman, Diana Dors, Niall MacGinnis, Mervyn Johns

 

 


 



DANCE HALL 
1950 director Charles Crichton
Elenco Natasha Parry, Jane Hylton, Diana Dors, Petula Clark, Donald Houston, Bonar Colleano

 





WORM'S EYE VIEW
1951 director Jack Raymond
Elenco Ronald Shiner, Garry Marsh, Diana Dors, John Blythe, Bruce Seton




LADY GODIVA RIDES AGAIN
Bikini Baby 
1951 director Frank Launder
Elenco Dennis Price, John McCallum, Stanley Holloway, Pauline Stroud, Gladys Henson, Bernadette O'Farrell, George Cole, Diana Dors, Kay Kendall, Sidney James









THE LAST PAGE - MAN BAIT

Cebo humano - Chantaje criminal
1952 director Terence Fisher
Elenco George Brent, Marguerite Chapman, Raymond Huntley, Peter Reynolds, Eleanor Summerfield, Meredith Edwards, Harry Fowler, Diana Dors











MY WIFE'S LODGER
1952 director Maurice Elvey
Elenco Dominic Roche, Olive Sloane, Leslie Dwyer, Diana Dors

 




THE GREAT GAME
1953 director Maurice Elvey
Elenco James Hayter, Thora Hird, Diana Dors, Sheila Shand Gibbs, John Laurie





IS YOUR HONEYMOON REALLY NECESSARY
Luna de miel agitada
1953 director Maurice Elvey
Elenco Bonnar Colleano, Diana Decker, David Tomlinson, Diana Dors, Sidney James, Lou Jacobi






THE SAINT'S GIRL FRIDAY - THE SAINT'S RETURN
1953 director Seymour Friedman
Elenco Louis Hayward, Naomi Chance, Sydney Tafler, Charles Victor, Jane Carr, Harold Lang, Willliam Russell, Diana Dors







IT'S A GRAND LIFE
1953 director John E. Blakeley
Elenco Frank Randle, Diana Dors, Dan Young, Michael Brennan, Ian Fleming







THE WEAK AND THE WICKED

Confesiones de una presidiaria
1954 director J. Lee-Thompson
Elenco Glynis Johns, Diana Dors, John Gregson, Olive Sloane, Rachel Roberts, Sidney James, Irene Handl

 




AS LONG AS THEY'RE HAPPY

Mientras sean felices
1955 director J. Lee-Thompson
Elenco Jack Buchanan, Janette Scott, Jeannie Carson, Brendza de Banzie, Susan Stephen, Jerry Wayne, Diana Dors

 







VALUE FOR MONEY
1955 director Ken Annakin
Elenco John Gregson, Diana Dors, Susan Stephen, Derek Farr

 






MISS TULIP STAYS THE NIGHT - Dead by Morning
1955 director Leslie Arliss
Elenco Diana Dors, Patrick Holt, Jack Hulbert, Cicely Courtneidge

 






AN ALLIGATOR NAMED DAISY 

Un caimán llamado Daisy
1955 director J. Lee-Thompson
Elenco Donald Sinden, Diana Dors, Jeannie Carson, James Robertson Justice, Roland Culver, Stanley Holloway, Margaret Rutherford

 






A KID FOR TWO FARTHINGS
La calle de la esperanza - El niño y el unicornio - La calle de la felicidad
1955 director Carol Reed 
Elenco Celia Johnson, Diana Dors, David Kossoff, Joe Robinson, Primo Carnera, Lou Jacobi, Irene Handl, Sidney James









YIELD TO NIGHT - BLONDE SINNER 
Mientras espera la noche

1956 director J. Lee-Thompson

Elenco Diana Dors, Yvonne Mitchell, Michael Craig, Marie Ney, Geoffrey Keen, Liam Redmond













THE UNHOLY WIFE 
La esposa infiel - Esposa culpable 
1957 director John Farrow
Elenco Diana Dors, Rod Steiger, Tom Tryon, Beulah Bondi, Marie Windsor, Arthur Franz






 
 




THE LONG HAUL 

El precio de un hombre
1957 director Ken Hughes
Elenco Victor Mature, Diana Dors, Patrick Allen, Gene Anderson, Peter Reynolds, Liam Redmond

 











TREAD SOFTLY STRANGER 
1958 director Gordon Parry
Elenco Diana Dors, George Baker, Terence Morgan, Patrick Allen

 


 







PASSPORT TO SHAME - ROOM 43
Pasaporte a la deshonra

1958 director Alvin Rakoff
Elenco Diana Dors, Herbert Lom, Eddie Constantine, Odile Versois

 


 
















I MARRIED A WOMAN

1958 director Hal Kanter

Elenco George Gobel, Diana Dors, Adolphe Menjou, Jessie Royce Landis, Nita Talbot

 







LA RAGAZZA DEL PALIO - THE LOVE SPECIALIST 
Diana, la muchacha del palio - Una americana en Italia

1958 director Luigi Zampa

Elenco Diana Dors, Vittorio Gassman, Franca Valeri, Bruce Cabot







SCENT OF MYSTERY - HOLIDAY IN SPAIN
Vacaciones en España

1960 director Jack Cardiff

Elenco Denholm Elliott, Peter Lorre, Beverly Bentley, Paul Lukas, Liam Redmond, Leo McKern, Peter Arne, Diana Dors 








ON THE DOUBLE 
Plan 402 - El hombre de las dos caras

1961 director Melville Shavelson
Elenco Danny Kaye, Dana Wynter, Wilfrid Hyde-White, Margaret Rutherford, Diana Dors, Allan Cuthbertson











KING OF THE ROARING TWENTIES - THE STORY OF ARNOLD ROTHSTEIN - THE BIG BANKROLL 
Los naipes marcaron su suerte

1961 director Joseph M. Newman
Elenco David Janssen, Dianne Foster, Jack Carson, Diana Dors, Dan O'Herlihy, Mickey Shaughnessy, Keenan Wynn, William Demarest, Regis Toomey, Robert Ellenstein, Tim Rooney, Mickey Rooney














MRS. GIBBONS' BOYS 
Los muchachos de Mrs. Gibbons

1962 director Max Varnel
Elenco Kathleen Harrison, Lionel Jeffries, Diana Dors, John Le Mesurier, Dick Emery, Milo O'Shea



 








ENCONTRA A MALLORCA  
1962 director José María Ochoa
Elenco Diana Dors, Alfredo Kraus, George Rigaud
 


WEST 11 

Departamento de soltero - Distrito 11

1963 director Michael Winner

Elenco Alfred Lynch, Diana Dors, Kathleen Breck, Eric Portman, Kathleen Harrison, Francesca Annis

 











ALLEZ FRANCE! - THE COUNTERFEIT CONSTABLE
¡Busquen al 202! - No morder rubias el sábado

1964 director Robert Dhéry
Elenco Robert Dhéry, Diana Dors, Colette Brosset, Jean Lefevre, Jean Richard

 




THE SANDWICH MAN
1966 director Robert Hartford-Davis
Elenco Michael Bentine, Dora Bryan, Harry H. Corbett, Diana Dors, Ian Hendry, Stanley Holloway, Terry-Thomas, Norman Wisdom, Donald Wolfit, Suzy Kendall

 


 

 









DANGER ROUTE
La ruta del peligro - Ruta peligrosa
1967 director Seth Holt
Elenco Richard Johnson, Carol Lynley, Barbara Bouchet, Sylvia Syms, Gordon Jackson, Diana Dors, Maurice Denham, San Wanamaker, Harry Andrews






BERSEK!
Círculo de terror - El circo del crimen
1967 director Jim O'Connolly
Elenco Joan Crawford, Ty Hardin, Diana Dors, Michael Gough, Judy Geeson, Robert Hardy, Philip Madoc

 


 






HAMMERHEAD
Hammerhead, traficante del placer - Tráfico ilegal
1968 director David Miller
Elenco Vince Edwards, Judy Geeson, Peter Vaughan, Diana Dors, Michael Bates, Beverly Adams, Patrick Cargill




BABY LOVE

Piel joven
1968 director Alastair Reid
Elenco Diana Dors, Linda Hayden, Troy Dante, Ann Lynn, Sheila Steafel, Dick Emery, Keith Barron

 










DEEP END
La muchacha del baño público
1970 director Jerzy Skolimowski
Elenco Jane Asher, John Moulder-Brown, Karl Michael Vogler, Christopher Sandford, Diana Dors

 

 

 















THERE'S A GIRL IN MY SOUP
Hay una chica en mi sopa
1970 director Roy Boulting
Elenco Peter Sellers, Goldie Hawn, Tony Britton, Ruth Trouncer, Diana Dors






HANNIE CAULDER
La texana y los hermanos Penitencia - Ana Caulder - Hannie Caulder la vengadora
1971 director Burt Kennedy
Elenco Raquel Welch, Robert Culp, Ernest Borgnine, Jack Elam, Strother Martin, Christopher Lee, Diana Dors










 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

NOTHING BUT THE NIGHT
Noche infernal - El castillo de los muertos vivos
1972 director Peter Sasdy 
Elenco Christopher Lee, Peter Cushing, Diana Dors, Georgia Brown, Michael Gambon

 

 


 









THE AMAZING MR. BLUNDEN
Moriremos hace cien años - Los fantasmas de la casa encantada
1972 director Lionel Jeffries
Elenco Graham Crowan, Dorothy Alison, Benjamin Smith, Stuart Lock, Diana Dors

 









THE PIED PIPER - THE PIED PIPER OF HAMELIN
El flautista mágico - El flautista
1972 director Jacques Demy
Elenco Donovan, John Hurt, Diana Dors, Peter Vaughan, Roy Kinnear, Donald Pleasence




THEATRE OF BLOOD
El mercader de la muerte - Matar o no matar, este es el problema
1973 director Douglas Hickox
Elenco Vincent Price, Diana Rigg, Ian Hendry, Harry Andrews, Coral Browne, Robert Coote, Jack Hawkins, Michael Hordern, Arthur Lowe, Robert Morley, Dennis Price, Milo O'Shea, Eric Sykes, Madeline Smith, Diana Dors

 






STEPTOE & SON RIDE AGAIN
1973 director Peter Sykes
Elenco Wilfrid Brambell, Harry H. Corbett, Diana Dors, Milo O'Shea, Neil McCarthy, Yootha Joyce

 












FROM BEYOND THE GRAVE, episode "An Act of Kidness"
Historias del más allá
1974 director Kevin Connor
Elenco Peter Cushing, Ian Bannen, Diana Dors, Donald Pleasence, Angela Pleasence







CRAZE - THE INFERNAL DOLL
Locura - Crímenes de magia negra
1974 director Freddie Francis
Elenco Jack Palance, Diana Dors, Julie Ege, Edith Evans, Hugh Grifith, Trevor Howard, Michael Jayston, Suzy Kendall, Martin Potter







EVERY AFTERNOON - SWEDISH WILDCATS
1974 director Joseph W. Sarno 
Elenco Diana Dors, Cia Lowgren, Peter Kinberg, Solveig Anderson

 






THE AMOROUS MILKMAN 
El lechero amoroso
1975 director Derren Nesbitt
Elenco Brendan Price, Julie Ege, Diana Dors, Donna Readling, Nancie Walt, Alan Lake, Bill Fraser, Fred Emney, Roy Kinnear








BEDTIME WITH ROSIE
1975 director Wolf Rilla
Elenco Una Stubbs, Ivor Burgoyne, Diana Dors, Johnny Briggs


 



 




CHAMPAGNEGALOPP - A MAN WITH A MAID
1975 director Vernon P. Becker
Elenco Ole Soltoft, Sue Longhurst, Charlie Elvegard, Malou Cartwright, Martin Ljung, Diana Dors

 


 



THREE FOR ALL
1975 director Martin Campbell
Elenco Adrienne Posta, Lesley North, Cheryl Hall, Graham Bonnet, Robert Lindsay, Paul Nicholas, Richard Beckinsale, George Baker, Simon Williams, Diana Dors


 






ADVENTURES OF A TAXI DRIVER

Confesiones de un taxi driver - Un taxista en apuros
1976 director Stanley Long
Elenco Barry Evans, Judy Geeson, Adrienne Post, Diana Dors, Liz Fraser, Ian Lavender, Robert Lindsay



 





KEEP IT UP DOWNSTAIRS

El decapendón
1976 director Robert Young
Elenco Jack Wild, Mark Singleton, Sue Longhurst, Olivia Munday, Diana Dors, John Blythe, Seretta Wilson

 






ADVENTURES OF A PRIVATE EYE
Aventuras de un detective privado
1977 director Stanley Long
Elenco Christopher Neil, Suzy Kendall, Harry H. Corbett, Diana Dors, Fred Emney, Liz Fraser, Irene Handl, Joan Pertwee

 

 




CONFESSIONS FROM THE DAVID GALAXY AFFAIR - STAR SEX
1979 director Willy Roe
Elenco Alan Lake, Glynn Edwards, Anthony Booth, Diana Dors, John Moulder-Brown

 





STEAMING 
Vapor - Los baños turcos
1985 director Joseph Losey
Elenco Vanessa Redgrave, Sarah Miles, Diana Dors, Patti Love, Brenda Bruce