La última barrera para desterrar al peronismo ,,, 12.7.26
El Gobierno aprovecha la crisis opositora para buscar una ley electoral a su medida, pero enfrenta el desafío de la reactivación económica; las paradojas de la guerra Kicillof-Kirchner
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Cuando le preguntan quién será su mayor rival en 2027, Javier Milei se muestra tajante: “Compito contra mí mismo”. Se acostumbró desde que llegó al poder a hacer política en el vacío, con enemigos impotentes a los que manipula a gusto. Los ningunea cuando se siente sólido y los agranda cuando una realidad adversa lo obliga a buscar culpables de un complot destituyente.
La premisa que expresa Milei asume que su éxito electoral depende únicamente de ejecutar el programa de reformas en curso. Es una manera de resaltar la ausencia de alternativas a la reformulación de la economía argentina que él plantea. Pero esconde también una duda íntima que carcome a los habitantes de la cúpula libertaria: ¿alcanza la estabilidad macro para ganar elecciones?
La maquinaria reeleccionista actúa en dos planos. En la superficie presiona para cambiar el régimen electoral del país de modo de facilitar los pactos con aliados posibles y obstaculizar una tregua en la disputa destructiva del peronismo de raíz kirchnerista. Debajo del radar enfrenta el desafío de la reactivación económica. Milei sabe por su propia experiencia que, si el clima social es adverso, el descontento puede encontrar el cauce electoral menos pensado.
Milei y el ministro Luis Caputo se aferran a su promesa emblemática de que vienen los “mejores 18 meses de la historia argentina” sobre la base de indicadores que no se traducen en optimismo masivo. Celebran que en el primer trimestre de 2026 hubo un “récord de PBI” en términos netos, obtenido gracias a un crecimiento fenomenal de la refinación de petróleo (19%, respecto a la era pre libertaria) y la intermediación financiera (18%). Esas cifras conviven con una baja pronunciada de la industria, la construcción y el comercio, sectores clave para el empleo. En el análisis mes a mes siguen la lógica del serrucho. La inversión bajó 10,4% de enero a marzo y la recuperación del salario después de siete meses de caída es aún tenue.
La última edición del sondeo de Atlas Intel para Bloomberg, uno de los estudios más consultados por el mercado, detecta un pesimismo dominante respecto de la economía del país para el segundo semestre: el 49% cree que va a empeorar, contra un 41% que espera una mejora. La brecha es aún más amplia cuando se pregunta por el mercado laboral (49% vs. 34%) y sobre la situación familiar (43% vs. 32%). El manejo de las expectativas es un termómetro vital para un gobierno que todavía no tuvo una “fiesta” que ofrecer al electorado, sino que vive de la ilusión de atravesar el desierto y llegar a la tierra prometida.
La distracción que ofreció el Mundial de Fútbol le sirvió al Gobierno para pensar mecanismos de reactivación. Caputo trabaja en un programa para impulsar el crédito hipotecario con ayuda del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses, que maneja el dinero de los jubilados. La paulatina suba del dólar en el último mes también puede ayudar a mover la perilla de la actividad, aunque demore el “derrumbe” de la inflación con el que se obsesiona Milei.
En la reunión de Gabinete posterior al Tedeum del 9 de Julio, Milei exudó confianza frente a sus ministros. Hizo hincapié en la necesidad de cambiar la Carta Orgánica del Banco Central, una medida que hace juego con el plan financiero que había presentado Caputo días antes. Quiere regar la confianza de los mercados en que no habrá riesgos de impago durante el año electoral y en que la emisión monetaria para asistir al Tesoro es historia antigua. El riesgo país en el umbral de los 400 puntos genera euforia en el área presidencial.
Milei consumió la mayor parte del tiempo que pasó con los ministros describiendo el proyecto de paper que escribió con Demian Reidel en el que sostiene con un modelo matemático el camino de crecimiento que traerá el proyecto de reformas que promueve. Presume de tener ideas revolucionarias. Volvió a fantasear con ganar el Nobel de Economía, aunque el documento quedó envuelto en una discusión sobre cuánta inteligencia artificial usaron para redactarlo.
El dato que sorprendió a algunos de los presentes es que Reidel mantiene su acceso privilegiado al Presidente después de haber sido desplazado de la dirección de la empresa pública Nucleoeléctrica Argentina en medio de una investigación de sobreprecios en la contratación de servicios. “Es muy fiel a sus amigos”, resumió un asistente. Recordó lo que le costó emocionalmente a Milei desprenderse de Manuel Adorni, a pesar del daño que le produjo a la imagen del Gobierno el trimestre de revelaciones sobre su patrimonio no declarado.
La trampa electoral
La salida de Adorni fue una bisagra. Funcionó como la señal de que Milei había aceptado al fin rendirse a una gestión política profesional para ganar con los manuales tradicionales aquello que en 2023 obtuvo a golpe de instinto y errores ajenos.
Diego Santilli asumió como jefe de Gabinete con la prioridad de negociar con los gobernadores afines un pacto de conveniencia mutua. Podría titularse “sigamos todos”. Es una construcción aún declarativa, a la que le falta desarrollar el costo económico. Hay voluntad de un buen número de provincias de no enfrentar en las urnas a los libertarios, pero la urgencia de fondos en medio del ajuste condiciona la evolución de las conversaciones.
El cambio de las reglas electorales se asume como un eje central de ese gran acuerdo, aunque todavía nadie sabe muy bien cuánto piensa invertir el Gobierno en esa empresa.
La reforma que incluía la eliminación de las PASO fue ideada en noviembre, después del triunfo de La Libertad Avanza (LLA) en las legislativas nacionales. En ese momento bullía la fantasía del fin del peronismo –derrotado una vez más– y parecía impensado que pudieran surgir desafíos a Milei desde el centroderecha. La lógica consistía en darle la lapicera a Karina Milei para que hiciera y deshiciera las listas de un nuevo oficialismo, mientras se les quitaba a los rivales una herramienta institucional para saldar sus diferencias.
Siete meses después no está tan claro que a Milei le convenga esa jugada. Crece la duda de si no será pagar un costo (medido en asistencia financiera a los gobernadores que apoyen) a cambio de un beneficio incierto.
El peronismo nunca necesitó las primarias para ordenar su oferta. Aun en los peores momentos supo encontrar formas de disciplinamiento. En septiembre pasado, necesitó un apagón en media ciudad de La Plata para ganar el tiempo que requería terminar la lista de unidad entre el sector de Axel Kicillof y La Cámpora en Buenos Aires. Las PASO han servido mucho más a los sectores que se enfrentaron al peronismo, como ocurrió en 2015 en las elecciones que llevaron a Mauricio Macri a la Presidencia. ¿Y si ahora fuera Milei quien necesitara contener rebeldías, desde el PRO a la díscola por naturaleza Patricia Bullrich?
El remedio de las listas colectoras que desde antes de asumir viene conversando Santilli con los gobernadores también genera dudas en el propio gobierno. Se trata de un sistema que les permite a los aliados presentar listas propias de legisladores, atadas de alguna forma a una única boleta presidencial (que en el oficialismo sería la de Milei). La historia indica que los modelos de sumas de votos siempre fueron impulsados por el peronismo, experto en sacarles provecho a esas transgresiones institucionales.
“No me gusta, pero no encontramos un sistema mejor”, dijo Bullrich esta semana cuando le preguntaron por las colectoras. Sonó a confesión. ¿No era Milei el presidente que se atribuía el “avance histórico” que implicó la boleta única? ¿Cómo encaja ese alarde de transparencia con la vocación de “encontrar” un sistema que pueda ajustarse a las necesidades coyunturales del oficialismo?
El miedo a la unidad peronista
La ansiedad por los cambios en el código electoral refleja una inquietud instalada en el corazón del Gobierno. Todas las encuestas que llegan a la Casa Rosada muestran a Milei con niveles de aprobación cercanos al 40% y un rechazo firme por encima del 50%. No hay rivales con una validación mucho mejor, pero cifras como esa ponen la reelección en el terreno de la incertidumbre.
Si hubiera un candidato de unidad del peronismo, capaz de captar el descontento con el programa de Milei, la Argentina podría encaminarse al cara o ceca que están viviendo casi todos los países de la región. Elecciones polarizadas que se definen en balotaje por uno o dos puntos de diferencia (en las que ganan a menudo los que desafían a quien está en el poder).
Lo que necesita el Gobierno es blindar un 40% propio y garantizarse la dispersión opositora, suficiente para ser reelegido sin segunda vuelta (si supera al segundo por 10 puntos). La estabilidad cambiaria que haría viable ese escenario es muy sensible a la probabilidad de que una opción estatista y heterodoxa regrese al poder.
La guerra abierta que Cristina y Máximo Kirchner le plantean a Kicillof facilita por el momento los planes del mileísmo.
Es una disputa de liderazgo que por ahora no incluye una discusión programática. Los Kirchner han convertido a Kicillof en el traidor más extraño del mundo: lo acusan de pensar igual. Son los mismos que eligieron para competir en su nombre a figuras que parecían ajenas a ellos, desde Daniel Scioli a Alberto Fernández, pasando por Martín Insaurralde y Sergio Massa.
El jefe de La Cámpora se coloca en un extremo antes de negociar. Sus banderas son “Cristina libre” y la renegociación de la deuda privada.
Kicillof hace silencio sobre los dos puntos. Entiende que la ofensiva en su contra es porque no se deja ser elegido por Cristina.
Las encuestas lo ubican como el opositor mejor posicionado para enfrentar a Milei, pero con una paradoja: Cristina tiene números muy similares, a pesar de que está presa e inhabilitada de por vida para ejercer cargos públicos. ¿Máximo propone postularla para tensar al sistema o para forzar a Kicillof a negociar?
El gobernador de Buenos Aires esquiva la trampa. Construye su camino con la única premisa de combatir a Milei. Se niega a escuchar a los que le piden dar señales de racionalidad económica. Suele decir que no tiene que sobreactuar, que gobernó sin déficit la mayor parte de su mandato provincial y que tiene acordados los pagos de deuda con los bonistas.
La interna pierde densidad en esa batalla de familia. A diferencia de otras épocas, este peronismo no pelea por incorporar nuevos votantes sino por repartirse los escombros de una estructura que estalló. Hay gobernadores que se acercan a Milei y dirigentes sin tierra que ansían una renovación, pero les falta quien la lidere fuera de algún outsider de laboratorio.
Es una ventaja competitiva para Milei. Las alternativas de sus rivales no incorporan a su prédica los signos de época, como el orden fiscal y el valor de la estabilidad. Nadie le da, en su diálogo con la sociedad, un sentido al esfuerzo social que significó el ajuste libertario. Tampoco ofrecen una figura avasallante, audaz, que reclame la confianza para probar algo nuevo en lugar de un viaje nostálgico.
Esa foto no está tallada en piedra. Milei dice que compite solo contra sí mismo, pero gobierna condicionado por dos variables que no controla: una oposición que un día podría dejar de pelearse y una economía que todavía no derrama prosperidad. Para ganar precisa de toda la ayuda que pueda darle la política tradicional que tanto despreciaba. Todo sea por cumplir su sueño de ponerle un punto final a la Argentina peronista.
La pregunta incómoda que instaló Patricia Bullrich
La rebeldía de la senadora ahondó el desorden interno en el Gobierno y suma obstáculos en el camino a la reelección de Milei; una nueva oferta a los aliados y el plan de Adorni para explicar sus bienes
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Los hermanos Milei pusieron a Patricia Bullrich en la antesala del ostracismo. Simularon perdonarla después de que la senadora cuestionó en público posiciones muy arraigadas del Presidente. Pero el desafío ahondó el clima persecutorio que agrieta al Gobierno después de un trimestre que preferiría olvidar, entre escándalos judiciales, resultados económicos peores a lo esperado y un faccionalismo incontrolado.
“Está a dos tuits de que la declaren traidora”, decía el jueves un senador del oficialismo que siguió de cerca el desarrollo del conflicto que se inició cuando Bullrich anunció que ejercería su “objeción de conciencia” para incumplir la directiva de Milei de retirar el pliego judicial de María Verónica Michelli, cuyo pecado consiste en ser cuñada del periodista de investigación Hugo Alconada Mon.
Bullrich le había anticipado la jugada al Presidente en una reunión cara a cara. Lo contó ella misma a los medios, con lujo de detalles, y hasta explicó que había ofrecido la renuncia a la jefatura del bloque de La Libertad Avanza (LLA). Karina Milei la citó el miércoles a su despacho para evitar la escalada con una foto de ambas sonrientes; un souvenir que se han ganado varios libertarios poco antes de ser expulsados del paraíso.
Lo que expuso el episodio de Bullrich es algo más que un problema de disciplina interna. Instaló, a contramano del discurso oficial, la sospecha de que en el interior del oficialismo anida un proyecto presidencial alternativo para 2027. Dejó flotando la pregunta que el Gobierno prefería no hacerse: ¿puede Milei perder la batalla por la reelección?
El Presidente prometió esta semana que la Argentina está entrando en “los mejores 30 años” de su historia. Sus discursos articulan hipérboles, digresiones teóricas y descargas emocionales que convergen en una dirección común. Debe convencer al país y al mundo de que el cambio radical de modelo que promueve abrirá un ciclo de prosperidad palpable a tiempo para garantizar un cómodo triunfo el año que viene. Es lo que el ministro Luis Caputo quiso decir cuando pronosticó que “la economía se va a llevar puesta a la política”.

El énfasis delata el dilema central de Milei: la disociación entre los logros macroeconómicos (equilibrio fiscal, baja de la inflación, estabilidad cambiaria) y las penurias que se reflejan en la calle (caída del consumo masivo, mora en los créditos, salarios a la baja, cierre de fábricas). ¿Hasta cuándo durará la paciencia ciudadana al ajuste?
La confianza en el diseño del plan no es unánime entre los propios seguidores o aliados de Milei. La rebelión de Bullrich abrió una discusión soterrada respecto de si en realidad es la economía la que enderezará la política o exactamente lo contrario. En otras palabras: ¿puede un gobierno sin orden interno conseguir acomodar la endiablada economía argentina?
Milei desterró a la vicepresidenta Victoria Villarruel. Tiene a su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, inhabilitado como vocero y herido como gestor: no pudo aún explicar cómo creció su patrimonio desde que es funcionario público. Su principal asesor estratégico, Santiago Caputo, libra una batalla de poder contra la encargada de armar el esquema electoral del oficialismo, Karina Milei. Y ahora la jefa del bloque de senadores lo corre con los reparos éticos de un opositor. ¿Qué podría salir mal?
La interna Karina-Caputo permea hacia el Poder Judicial, que la hermana presidencial aspira a renovar con su impronta, de la mano del ministro Juan Bautista Mahiques. Se ramifica hacia los negocios vinculados al Estado y llega a situaciones inesperadas tiempo atrás, como la investigación interna que la Inspección General de Justicia (IGJ inicio sobre la Fundación Faro, el think tank recaudador de los libertarios. Su director, el ideólogo Agustín Laje, se había posicionado a favor de Caputo en la reciente discusión en redes contra el karinista Martín Menem.

Se viene el Mundial
Bullrich empezó su desafío cuando percibió que su ambición electoral de cara a 2027 chocaba con los intereses de Karina Milei y su comando central. Aunque le reconocían la capacidad de articular una mayoría no peronista en el Senado, irritaba su protagonismo ante cada proyecto aprobado. El primer gesto de desmarque fue el reclamo para que Adorni explicara sus bienes. Incómodo, Milei dijo que sería inminente, pero pasó un mes sin novedades.

El jefe de Gabinete sabe que la presentación de su declaración jurada reavivará la discusión que degradó su imagen pública. Sus allegados sugieren que expondrá una serie de inversiones que le permitieron acceder a los dólares con los que compró dos propiedades y las puso a nuevo, mientras se permitía hacer viajes de alto nivel. Cuentan en la Casa Rosada que ya les avisó a los hermanos Milei que pretendía esperar al jueves 11 para presentar los papeles. Da la casualidad de que ese día empieza el Mundial de Fútbol.
Bullrich volvió a despegarse el lunes con el rechazo en términos morales al veto presidencial a Michelli. Tocó una fibra muy sensible. La decisión de ir contra la aspirante a jueza por sus vínculos familiares la había tomado el propio Milei, aunque quien la transmitió al Senado fue su hermana Karina.
Legisladores aliados al oficialismo indican que se pasaron una semana intentando convencer a Milei de que era un error. “Hablamos con Mahiques, con Diego Santilli, por supuesto con Patricia. Pero todos terminaban admitiendo que era un pedido de Javier y que era inamovible”, relata un integrante de la Comisión de Acuerdos que quiso evitar el conflicto.

Solo después de la queja pública de Bullrich, Milei esbozó una justificación al insólito castigo a Michelli. Dijo que era para “evitar un conflicto de intereses”, sin especificar exactamente de qué manera el vínculo con un periodista podría condicionar a la jueza de un tribunal oral de La Plata. El argumento palidece ante otras evidencias. Hace un mes el mismo Milei envió el pliego para darle 5 años más como juez de la Cámara de Casación a Carlos Mahiques, padre del ministro de Justicia. En la misma tanda que Michelli fue el expediente de Ana María Juan. Es la esposa del juez Marcelo Martínez de Giorgi, que tiene a su cargo la investigación que salpica a Karina Milei sobre los sobreprecios en el área de Discapacidad.
En la prehistoria de este embrollo, Milei había dicho ante la Asamblea Legislativa, el 1 de marzo: “La Justicia no va a trabajar correctamente hasta que la política se decida a dejar de politizar los nombramientos de los jueces, fiscales y defensores públicos”.
La apelación a un conflicto de intereses sonó extraña en boca de un presidente que impulsó desde sus redes sociales la fallida criptomoneda $LIBRA, que tuvo entre sus creadores a un emprendedor que lo contrataba como docente antes de su ascenso al poder.
Bullrich apuntó a la institucionalidad cuando le pidió verlo para contarle su disidencia. “Él estaba muy firme en la decisión. No le dio ni bola”, explica una fuente cercana al Presidente.
En el karinismo le atribuyen a Bullrich intenciones menos inocentes. “Hizo ruido porque no la dejaron participar en la selección de jueces”. Sostienen esas fuentes que ella presionó para frenar la designación de Pedro Galván Greenway y Alejandro Catania, a quienes se asoció con Claudio Tapia y Pablo Toviggino, porque tenía interés en proponer opciones cercanas a ella para esos juzgados.
Le acusan también de actuar en tándem con Santiago Caputo, que rivaliza con Mahiques desde un principio. No tienen pruebas ni dudas.
La aprobación con dos tercios del dictamen de Michelli fue una derrota evitable para Milei. La maquilló con un tuit celebratorio sobre la “reconstrucción de la Justicia”: se aprobaron más de 70 pliegos, al cabo de una sesión que casi termina en escándalo y en la que los libertarios tuvieron que entregar varias banderas. Bullrich se abstuvo, no sin antes admitir en su discurso que el veto de Milei y su bloque era por cuestiones familiares de la jueza designada. Una forma nada sutil de alumbrar la arbitrariedad de la decisión presidencial.
Campaña y encuestas
La jugada de Bullrich agitó sospechas más profundas sobre sus propias ambiciones presidenciales, por más que no pare de matizar las críticas con palabras de apoyo a la reelección de Milei. ¿Puede entenderse su rebeldía como una señal de que el programa económico no marcha acorde al plan, pese a lo que juran el Presidente y sus ministros?
En el Gobierno extienden sus maquinaciones a Mauricio Macri, que gira por el país con la consigna de armar una candidatura nacional del Pro. ¿Tiene Bullrich -nómada de la política- intenciones de integrarse a ese proyecto? “Patricia puede romper porque está en su naturaleza. Pero que vuelva al Pro parece algo muy pero muy difícil”, responde una fuente muy cercana al expresidente. Macri no retomó el diálogo con su antigua ministra, así como no habla con Milei desde octubre, cuando se fue de Olivos indignado de enterarse que Adorni iba a asumir como jefe de Gabinete en lugar de Guillermo Francos.
Las encuestas de opinión coinciden en una caída del apoyo al Gobierno, pero ninguna muestra por el momento un escenario en el que florezca una tercera vía de centroderecha capaz de romper una eventual polarización entre los libertarios y el peronismo de origen kirchnerista. Es el karma del Pro: los votantes más ontológicamente macristas son los que más defienden a Milei. Nadie tiene hoy piso de intención de voto más firme que el Presidente, cercano a un tercio del electorado. La mayor incógnita es si el desempeño económico le permitirá crecer desde ese umbral.

“Patricia se apuró”, evaluaba un dirigente que trabaja en la reconstrucción del Pro.
En el Gobierno recelan de Bullrich, pero asumen que una ruptura con ella podría ser muy costosa en este momento. No solo por sus sólidas cifras de imagen positiva en el electorado oficialista. Sin ella, podría desarmarse la mayoría del Senado que cimentó el espíritu reformista de Milei a partir del triunfo en las legislativas de octubre pasado.
A los Milei les importa mantener ese ímpetu para conseguir la nueva ley electoral, que ven como una herramienta vital en el camino a un nuevo mandato. El punto clave de ese proyecto era la eliminación de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO). Implicaría quitarle una herramienta a la oposición para organizarse. Ni el peronismo ni el Pro ni los radicales quieren avanzar a ciegas con un cambio que los ate de manos prematuramente.
En los últimos días les llegó otra oferta a los gobernadores aliados: suspender por esta vez las primarias presidenciales y añadir la opción de listas colectoras para el Congreso. “Sugieren que adelantemos las elecciones provinciales y ellos nos ponen un sparring inofensivo. Y después podemos acompañar al Presidente con una lista de diputados propia en las generales”, resume uno de los que escuchó la propuesta.
Los gobernadores escuchan y negocian, pero desconfían de un gobierno que juega a quedarse con todo y les incumplió numerosas promesas en el pasado.
El caos interno potencia esos reparos. Se hace difícil creer que vienen los mejores 30 años de la historia si arrancan con una semana así.
Ensayos de rebelión en la granja libertaria
Bullrich expresó en público la angustia que provocó en gran parte del oficialismo el caso Adorni; el malestar de Karina, la palabra presidencial en juego y el impacto internacional
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Karina Milei es la arquitecta de la paz libertaria. Sin experiencia previa en las manualidades del poder, ella se encargó de administrar con premios y castigos una estructura de gobierno basada en la obsecuencia. Creó un búnker confortable para que su hermano, el Presidente, pudiera dedicarse a estabilizar la economía argentina sin contaminarse con las miserias de la política. Algo de ese orden crujió esta semana.
Patricia Bullrich puso en palabras la angustia que recorre a buena parte del oficialismo por el daño que asume Milei con la defensa a ultranza de Manuel Adorni ante la sucesión de revelaciones sobre su mejora patrimonial desde que es funcionario público. “Tiene que explicar los gastos que hizo de inmediato”, urgió en televisión el miércoles.
Milei estaba en California, donde se desentendía de la crisis que afecta a su jefe de Gabinete. Había volado hasta ahí para dar un discurso de media hora; un refrito del llamado a salvar a Occidente que pronunció en Davos en enero. La reunión más relevante que difundió fue con el cantante Lionel Richie. El desafío de Bullrich lo sacó de esas nostalgias ochentosas.
“¡Ni en pedo se va Adorni!”, dijo, en un diálogo televisivo en el que se lo notó, de a ratos, desencajado. Quiso minimizar la divergencia con su exministra y ahora senadora: “Ya lo habíamos hablado. Ella espoileó lo que va a hacer Manuel”. No ahondó en detalles. Habían tenido una conversación, es cierto. Pero el intercambio no terminó en un acuerdo. Fue un llamado telefónico antes de que él volara a Estados Unidos y mientras Bullrich estaba en Chile, de visita para reunirse con el presidente José Antonio Kast.
Aquel cruce de los Andes ya había despertado suspicacias en el aparato de detectar traiciones de Karina Milei. ¿Por qué una senadora va a reunirse mano a mano con un presidente aliado? ¿Por qué, justo después de publicar un video con aires de campaña sin pedir autorización al comando libertario?
“Patricia es como un baqueano con olfato fino para oler la tormenta”, la define un legislador oficialista que mira con preocupación la dinámica en que el caso Adorni metió a Milei y los suyos.
La senadora les ha dicho a interlocutores variados que no piensa rendirse mansamente a la obediencia. No al menos cuando encuestas recientes la ubican con mejor nivel de imagen que el propio Milei. Se mueve como si se sintiera autorizada a desafiar el régimen verticalista que custodia Karina. “Yo avanzo por el bien del Gobierno y de estas ideas. Ellos que hagan lo que quieran”, es una muletilla que le atribuyen quienes la frecuentan.
En esta hora de relativa debilidad frente a la opinión pública, los hermanos Milei no pueden ir contra ella. Pero se encuentran ante un dilema: ¿pueden naturalizar la “crítica constructiva” de Bullrich sin desatar una rebelión en la granja libertaria?
La hermana presidencial ya lidia con la engorrosa disputa de espacios de poder con el asesor Santiago Caputo, a quien le atribuye algunos de los males que la aquejan (en especial los audios clandestinos que motivaron la causa por supuesta corrupción en el área de Discapacidad). Esa interna derrama hacia los tribunales y hacia el territorio de la comunicación.
Esta semana Karina Milei alentó a su hermano a armar una cumbre de influencers fanáticos de su gobierno que reclutaron los diputados Lilia Lemoine y Sergio Figliuolo, alias Tronco. Aspiran a reavivar en redes sociales la mística en huelga de los tuiteros que responden a Caputo, como Daniel “Gordo Dan” Parisini y su troupe. “¿Cuándo arranca el Mundial?”, puso Parisini en uno de sus últimos tuits, en los que usó su habitual ironía para algo más que el servilismo del poder. El autoproclamado “brazo armado” del mileísmo también deja traslucir que hace falta un respiro.
Milei vive del elogio y tarda más que su hermana en desterrar a los infieles. A la larga suelen converger. Con Victoria Villarruel convivió amablemente el primer semestre de gobierno. Cuando ya había sido sentenciada por Karina, se subió a un tanque con la vicepresidenta como si el idilio entre ellos permaneciera intacto. Al mes ya la había declarado “traidora” y “parte de la casta”.
Una tensión similar con Bullrich -libertaria por adopción- sería temeraria en estos días. Ella misma se encargó de describir su papel en La Libertad Avanza (LLA) como el de un dirigente que aporta valor propio a un proyecto en el que no abundan las figuras, más allá de Milei. ¿Pero quién le dijo que eso es lo que buscan los hermanos?
El consenso absoluto
Karina mantiene la idea de conformar una fuerza leal en todo el país, con la menor cantidad de pactos posible y con una toma de decisiones centralizada. Por eso empuja la eliminación de las PASO, instrumento maldito para quien está en el poder. Bullrich ya le avisó que no hay votos para eso y que pueden proponer modelos electorales intermedios. Otro cortocircuito en curso.
Javier delega el armado partidista, pero fantasea con una aparente unidad nacional detrás de su proyecto. A su juicio, únicamente los defensores de viejas prebendas lo resisten. En California llegó incluso a expresar la ilusión de un consenso casi absoluto: “El sueño americano no está muerto. Está renaciendo en Estados Unidos con Donald Trump y en Argentina, donde 48 millones de argentinos eligieron poner fin a un siglo de decadencia y volver a abrazar las ideas que supieron llevarnos a la grandeza”. El disenso, en es burbuja, suena a traición a la patria.

Aquel discurso, cuya primera versión se escribió en enero, empieza a oler a naftalina. Los empresarios que fueron a escuchar a Milei en el Instituto Milken estaban informados del bache de popularidad que atraviesa el gobierno libertario.
Aunque el Presidente lo niega y lo atribuye a “mentiras” del “periodismo basura que vive de la pauta”, esta semana lo advirtió con precisión quirúrgica el semanario The Economist, en un artículo titulado “Javier Milei está en serios problemas”.
“Los votantes ahora tienen dos grandes quejas: escándalos de corrupción y una economía en dificultades. En sus dos primeros años en el cargo, sus políticas redujeron la inflación mensual al 1,5%, aproximadamente una décima parte de su nivel anterior, pero desde entonces fue aumentando gradualmente. La economía se contrajo drásticamente en febrero. El Sr. Milei no se enfrenta a la reelección hasta octubre de 2027 y un auge energético podría ayudarle, pero necesita tomar las riendas de la situación”, señala el texto de la publicación más influyente en el mundo de los negocios. En otros tiempos cada vez que aludían a él en esas páginas, Milei lo celebraba con una expresión sobradora: “Fenómeno barrial”. Esta vez prefirió el silencio.
La argumentación de The Economist es una suerte de bullrichismo anticipatorio, cuando le marca al Presidente la necesidad de enfrentar y resolver los escándalos que afectan a su gestión.
El caso Adorni ha sido el de mayor impacto porque resulta muy gráfico para colarse en las sobremesas del ciudadano común. Es la historia del hombre que pregonaba la austeridad y se exhibía como el azote de los privilegiados que vivían del Estado, atrapado ahora en una secuencia interminable de novedades sobre bienes y ocio de alto nivel.
Milei bancó a Adorni a muerte, fue al Congreso a vitorearlo como a un héroe y expresó una confianza sin fisuras en su honestidad. No consideró necesario exigirle que diera una explicación urgente a la sociedad acerca de dónde salió la plata para adquirir dos casas, un auto y pagar viajes al exterior con dólares en efectivo. A simple vista, una bonanza incongruente con los bajos ingresos de los que Adorni alardeaba en público.
Las revelaciones en capítulos hicieron enmudecer a los ministros, incapaces de justificar con el micrófono abierto conductas que no podían avalar en privado. “Esto no da para más”, decía un funcionario de primera línea a principios de semana. Palabras similares se oían en casi todos los despachos libertarios. Algunos daban un paso más: “Se tiene que ir ya”. La corrosión afecta a un grupo construido en el vértigo del poder, sin lazos de amistad preexistentes y con un débil espíritu de equipo. Pero, ¿quién se lo dice a Karina?
Sin fin
Adorni había ensayado una vuelta de página con su presentación en el Congreso y la conferencia de prensa que dio el lunes, en la que se atuvo a leer unos párrafos autoexculpatorios sin explicar el origen de su patrimonio. El plan fracasó con estrépito a raíz de la declaración judicial del contratista Matías Tabar, que reveló un pago en efectivo de 246.000 dólares para las refacciones de la casa que compraron los Adorni en 2024 en el country Indio Cua, en Exaltación de la Cruz.

El shock fue inmediato. El Presidente tranquilizó en privado a Adorni y se fue a California. Karina se quedó en Buenos Aires. Los hermanos parecen seguir atados al eslogan de la campaña porteña de 2025: “Adorni es Milei”.
El supuesto spoiler de Bullrich al que aludió el Presidente sería de otra película. Adorni se mantuvo ayer en la tesitura de que aún no puede explicar su patrimonio porque eso sería “obstruir” a la Justicia, a pesar de “la carnicería mediática” que dice sufrir. Se inventa una prohibición que lo convierte en una víctima de la burocracia: no solo lo acusan injustamente de enriquecimiento ilícito sino que le impiden demostrar su inocencia. ¡Maldito Estado! “La fenómena Pato”, como la llamó Adorni, deberá seguir esperando por las aclaraciones que exigió.
Los hermanos Milei asumen el riesgo de no cerrar el capítulo. La erosión de la imagen del Gobierno aparece en las encuestas asociada al repunte de la inflación en el primer trimestre del año, a los problemas salariales y al contexto recesivo en sectores de la economía intensivos en mano de obra. La extensión en el tiempo del escándalo Adorni pone en juego la confianza en la palabra presidencial en un momento crítico. Justo cuando es de enorme relevancia alimentar la paciencia social a la espera de indicadores positivos del segundo trimestre del año. Milei necesita que le crean que "lo peor ya pasó" y que la Argentina está en el punto de despegue.
Guillermo Francos, en la estela de Bullrich y herido por cómo trabajó Adorni para desplazarlo de la Jefatura de Gabinete, lo explicó así: “Sería bueno que aclare su situación. Esto empioja mucho la relación del Gobierno con la ciudadanía”.
Milei se enfurece con los reclamos. “No voy a ejecutar en el altar del ego de ustedes, periodistas, a una persona honesta”, dijo el miércoles. Sin miedo a las contradicciones, acusó a la prensa de “violentar” el principio de presunción de inocencia. “Actúan de fiscales, de jueces, dictan sentencias y hacen juicios sumarísimos”, denunció. Cinco segundos después se las agarró con el contratista Tabar: “Es un militante kirchnerista y que justamente es muy dudoso todo su prontuario”. El constructor, cabe aclararlo, se comportaba en sus redes como un simpatizante del gobierno libertario y un furioso antiperonista.
Como prueba definitiva de inocencia, Milei se refirió a los detalles estéticos de la obra de Indio Cua que habían incendiado la conversación social: “Hablaban de unas cascadas y se vio que eran dos cañitos de agua”. Todo este lío por apenas un chorro.
Cuando a Milei se le queman los manuales ,,, 19.4.26
Las mejoras económicas no llegan en los plazos que imaginó y enfrenta el reto de pasar del ajuste a la reactivación; la búsqueda de una nueva narrativa y las peleas de poder que entorpecen la gestión
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La motosierra es una pieza del museo de la revolución libertaria. Representa la épica del ajuste que aportó orden en medio de la destrucción de un régimen económico decadente. Javier Milei se aferra a ese símbolo como a un talismán que lo devuelve a los tiempos en que su prédica contracultural y los resultados marchaban al mismo paso.
Cuando clama en un discurso “la motosierra no para” expresa una forma de nostalgia. Los instrumentos que le sirvieron en la fase de ruptura se revelan insuficientes para el desafío que ahora enfrenta el Gobierno: cómo pasar de la estabilización al crecimiento. Responder, en definitiva, qué viene después del dolor.
Milei experimenta la ansiedad de una transformación. El índice de precios de marzo, con una suba del 3,4%, lo puso frente a un dato que le pareció “repugnante” y que puertas adentro de la Casa Rosada se interpretó como un momento de quiebre. El ansiado “exterminio de la inflación” no ocurrirá en los plazos que imaginó el Presidente.
El Indec también registró un período de seis meses de deterioro de los salarios, que le da contexto a las cifras de actividad económica. Se mantiene el vigor de la energía, el agro y la minería, mientras persiste la caída de sectores intensivos en mano de obra como la industria, la construcción y el comercio.
En ese panorama el dogmatismo es un lujo. La lógica del recorte cueste lo que cueste amplifica el riesgo político en semanas en las que casi todas las consultoras de opinión pública registran un descontento social en ascenso.
Dentro del Gobierno sostienen que de a poco Milei y su equipo económico se ubican en una misma sintonía. En línea con lo que alguien podría llamar “gradualismo” si esa palabra no estuviera prohibida en el diccionario libertario. “Lo importante es el sendero de reducción de la inflación, no tanto la velocidad”, señala un funcionario del alto mando oficialista.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) recalculó el pronóstico de inflación anual al 30,4%, casi el doble de su previsión original. El presupuesto 2026 la establecía en 10,1%, casi lo mismo que se acumuló en el primer trimestre. Los argentinos conviven desde hace años con esos niveles de desequilibrio. Recurrieron a Milei cuando el descalabro de la gestión Alberto Fernández-Cristina Kirchner-Sergio Massa colocó el índice de precios arriba del 100%. El reto del actual gobierno es evitar que la tasa siga escalando y, al mismo tiempo, sortear una recesión. Eso tampoco lo perdonan las mayorías que definirán el año que viene al próximo presidente.
La tasa de abril se estima que será mejor, en el orden del 2,5%. A juicio del FMI y de buena parte de los analistas, será un nuevo techo desde el que bajará muy de a poco si no hay accidentes. En el Gobierno prevén que en el segundo trimestre los salarios empiecen a recuperar lo perdido. El Banco Central sigue tomando medidas para incentivar el crédito, aunque todavía el sistema financiero tiene que digerir la morosidad que arrastra.
Se necesitan pesos en la calle, sin que eso agite la inflación. El dólar quieto ayuda a anclar los precios, aunque la apreciación cambiaria puede ser un inconveniente en el segundo semestre del año.
Milei sobreactúa dogmatismo para que no se interprete un ligero giro heterodoxo como una claudicación. El martes se describió como un héroe de la mitología griega asediado por fuerzas del mal que lo tientan a traicionar sus principios. No va a devaluar ni a emitir, juró. Magnificó la más mínima objeción como si fuera la prueba de una conjura para derrocarlo. Rogó otra vez “paciencia” como el predicador de una fe edificada en teorías económicas que proclama infalibles.
Luis Caputo lo secundó con su anuncio de que vienen “los 18 mejores meses de las últimas décadas”. Él insiste siempre que puede con la idea de que lo importante es el rumbo de desinflación y no los plazos. Hay esbozos de una nueva narrativa del esfuerzo y la perseverancia antes que la urgencia del milagro.
Apuestas fallidas
La promesa grandilocuente sonó a un consuelo para su jefe, que tuvo que decirle adiós a la ilusión de la tasa de inflación que iba a empezar con 0 en agosto. Milei, en realidad, no suele hacer duelo por pronósticos incumplidos.
Su inquietud de estos días responde al test que soportan sus convicciones. Los manuales en los que cree ciegamente parecen quemarse delante de sus ojos.
Abundan los ejemplos. El mes pasado dictaminó que la inflación minorista estaba destinada a desplomarse: “Inflación mayorista de los últimos doce meses viaja al 26% anual. A su vez, la del bimestre anualizada viaja al 17% mientras que la del mes de febrero anualizada lo hace al 13%. Podrán ponerlo como quieran pero la inflación está bajando y los Precios Mayoristas anticipan lo que viene a futuro en Minoristas”, escribió en redes cuando ese indicador dio 1,7% en febrero. Esta semana hizo silencio cuando el dato de marzo pegó un salto al 3,4%. Si se siguiera su lógica, la inflación estaría “viajando” a casi el 50% anual. Por suerte para él, su tesis parece no corroborarse.
La obsesión por tener razón lo expuso a otro momento incómodo cuando el jueves elogió un comentario periodístico que a su juicio probaba que la inflación es en todo momento un fenómeno monetario. Lo hacía sobre la base de un estudio académico que analizó más de 100 casos de planes de estabilización en el mundo. “Aquí se nota la diferencia entre los que trabajan seriamente, buscando datos y material riguroso y los brutos que opinan sin fundamento alguno”, escribió Milei. Le respondió poco después Fernando Morra, economista y exviceministro de Martín Guzmán: “Estimado Presidente. Como autor del paper, la evidencia muestra algo más complejo que ‘solo monetario’: desinflaciones exitosas combinaron tipo de cambio alto inicial, dinámica externa, políticas de ingresos con aumento de salarios y crecimiento. Quizás valga la pena leerlo”.
El alarde de superioridad técnica ha sido un arma que le resultó eficiente para dominar el debate público, pero empieza a tocar sus límites. El acierto de que con el recorte de gastos se iba a conseguir estabilidad le dio un prestigio que fortaleció un gobierno minoritario durante los primeros dos años. Con la repetición de vaticinios errados se arriesga a desperdiciar ese capital y tentarse con el vicio que más desprecia: la charlatanería. La ciencia del “o sea, digamos”.
El precio del consenso
El año previo a la batalla por la reelección le plantea la necesidad de salir de la emergencia que heredó en 2023. Se enfrenta a una operación política compleja que, además de estabilizar las variables económicas, demanda arbitrar entre intereses diversos y negociar consensos.
Los niveles de confianza que despierta su programa tienen en gran medida una raíz política. Milei ha gestado acuerdos frágiles, específicos, en los que rige el toma y daca circunstancial. La experiencia en el poder no le cura el recelo en los actores del sistema político. Se ofusca cuando el riesgo-país no baja de los 500 puntos y se niega a convalidar esa tasa para volver a los mercados de deuda internacionales. Pero no valida a los ministros, con Caputo a la cabeza, que le piden tejer alianzas duraderas que transmitan la expectativa de un futuro sin cambios drásticos de rumbo.
Para Milei suena a claudicación. Se ha cansado de decir que el “consenso es un crimen” como para terminar al frente de un gobierno de espíritu larretista. El Presidente se reconoce en la rebeldía del outsider. Así como no suelta la motosierra aunque el presente recomiende una pala, se afirma en el relato del hombre común que lucha contra los privilegios.

La investigación sobre el patrimonio de Manuel Adorni puso en cortocircuito ese otro pilar de la revolución libertaria. El jefe de Gabinete desistió de explicar cómo hizo para comprarse una camioneta y dos nuevas propiedades desde que es funcionario público ni cómo costeó sus vacaciones premium al exterior con un salario que estuvo dos años congelado en 3,5 millones de pesos.
El blindaje a Adorni no tiene fisuras. Karina Milei no tolera un solo cuestionamiento a su funcionario. Estaba enojadísima con Guillermo Francos por haberlo criticado en televisión, refieren en su cercanía. Anotó también en la lista negra al biógrafo presidencial, Nicolás Márquez, que destrató a Adorni y le exigió renunciar.
Adorni volvió de a poco al terreno de la altanería, donde se mueve con naturalidad. Probó el agua en las redes sociales al responder con ironías a simpatizantes libertarios que minimizaban las denuncias sobre sus bienes. Pero se topó con una avalancha de comentarios insultantes.
Ahora tiene por delante una semana y media para preparar la sesión informativa en la Cámara de Diputados, donde la oposición lo espera con hambre de venganza. Su intención es contraatacar. Ya hay gente en el Gobierno estudiando el patrimonio de los principales voceros del antimileísmo parlamentario. La lógica del “y vos más” nunca falla. ¿O sí?
Guerras virtuales
Las peripecias de Adorni paralizaron la gestión libertaria. Milei está concentrado en encontrar la salida al laberinto de una macroeconomía insumisa a sus convicciones. A su hermana Karina la obsesiona el armado de una hegemonía política que requiere edificar poder permanente, desde candidaturas en todas las provincias a su nuevo hobby: la designación de jueces.
Los dos Milei comparten la inclinación conspirativa. Imaginan traiciones desde el desayuno. Pero ella tiene una fijación que él no comparte: la sospecha de que el asesor Santiago Caputo opera en su contra (y por ende contra los intereses del Gobierno) por ambición de poder.
Sobre ese campo fértil estalló a cielo abierto la interna libertaria cuando Daniel Parisini, alias Gordo Dan, puso su streaming Carajo al servicio de un ataque coordinado al diputado Sebastián Pareja, delegado karinista en la provincia de Buenos Aires. Parisini es íntimo amigo –e instrumento de comunicación- de Santiago Caputo.
La reacción respondió a la noticia de una citación judicial a tuiteros libertarios a raíz de una denuncia de Pareja, presentada durante la campaña bonaerense del año pasado. Los acusa de publicar en redes sociales su número de teléfono, en una acción que interpreta como amenazante. Al mismo tiempo se estaba ejecutando la orden de Karina de remover a Agustín Romo, compinche de Parisini y Caputo, de la jefatura del bloque oficialista en la provincia.
La máquina libertaria no está formateada para el disenso. En uno de los programas de Carajo llegaron a pasar un mensaje denigrante contra Karina Milei, en el habitual tono misógino y soez que caracteriza al canal. A los conductores los embargó el pánico al oírlo.

Lilia Lemoine encaró en redes sociales a Parisini y el duelo pareció salirse de proporciones. Milei se pronunció con un retuit a la diputada. Algunos usuarios de las redes lo compararon irónicamente con el día en que Perón echó a los montoneros de la Plaza de Mayo.

Dos fuentes de La Libertad Avanza (LLA) anticipan que al ministro Caputo ya le transmitieron la sugerencia de no asistir más a Carajo, el lugar que elige para comunicar las peripecias del plan económico entre aplausos, risas y adulaciones.
Esas guerras estridentes pero sin sustancia iluminan el problema en que se enreda Milei en un momento bisagra de su trayectoria: su desafío en 2026 no es ideológico sino de gestión. Necesita aliados y desconfía de casi todos. Precisa cohesión interna y tolera el caos si lo provocan los fanáticos. Se abraza al recuerdo de la motosierra cuando se requieren herramientas para crecer.
Atraviesa su propia transición. De soñarse el líder de una revolución al ejercicio árido de construir un orden liberal que no termine en la próxima frustración argentina.
Una conspiración universal que refleja la impaciencia de Milei...
Los datos de la economía y las investigaciones de corrupción alimentan la ira presidencial; la frustración por las mejoras que no llegan, el pedido de “paciencia” y la orden que le dio a un gabinete en alerta
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Javier Milei divide a quienes disienten con su gobierno en cuatro categorías: los delincuentes, los ignorantes, los traidores y los resentidos que no soportan verlo triunfar. Tiene una paleta de odios variada, pero suele ser selectivo en la elección del enemigo conveniente para cada circunstancia. La agresividad funciona en él como un termómetro. Cuando ataca a todos al mismo tiempo emerge el síntoma de una preocupación.
Lleva dos semanas enfocado en denunciar los contornos de un complot sin límites. Trata de “basuras humanas”, “delincuentes” y miembros de una “asociación ilícita” a los periodistas que investigan casos de corrupción. No se olvida de los grandes empresarios, como Paolo Rocca, a quienes acusa de querer tumbarlo porque no apoyan su política comercial. Desprecia a los economistas que señalan inconsistencias del programa y los asocia a opositores que se ilusionan con sucederlo en la Casa Rosada. Alerta sobre fuerzas extranjeras que quieren infiltrar las instituciones. Y reflota acusaciones golpistas contra su vicepresidenta, Victoria Villarruel: ahora dice que maquinaba contra él desde antes de asumir.
La tesis de la conjura universal la describió como nadie la diputada libertaria Lilia Lemoine, delegada de los hermanos Milei para lo que llaman “la batalla cultural”. Según explicó esta semana en una entrevista, “hay un movimiento internacionalista que sirve a los intereses soviéticos”. Se trata, a su juicio, de un falso nacionalismo católico, que une a gente como Villarruel, Santiago Cúneo o Juan Grabois y que está alineado ideológicamente con la teocracia iraní. “Son los nacionalistas conspiranoicos chiflados que flashean que se les pegan las cucharas porque se vacunaron”, añadió, pero en el fondo son apenas “un instrumento del soviet”, con el que colaboran comunicadores, empresarios y diversos actores de la vida pública.

La realidad acaso sea más simple. No todo marcha acorde al plan económico de Milei y el ministro Luis Caputo. La persistencia de la inflación (cuando se devele el número de marzo van a ser 10 meses de alza después de la reducción inicial), la caída de la recaudación y la suba del desempleo encienden alarmas sobre la sustentabilidad política del programa de ajuste. Con gran parte de los deberes hechos, el riesgo país no baja de los 500 puntos y le impide a la Argentina volver a los mercados internacionales de deuda. Hay una lluvia de dólares que trae estabilidad cambiaria y alcanza para pagar vencimientos, pero que no deja casi nada en las reservas del Banco Central.
La furia de Milei actúa como un llamado desesperado a la paciencia social, en momentos en que todas las grandes encuestadoras de opinión pública empiezan a registrar un deterioro no solo en la imagen presidencial sino en el optimismo sobre el futuro. La mayoría de los argentinos había aceptado un presente de privaciones con la esperanza de un bienestar en el horizonte que supo vender el profeta libertario.
Él no lo desconoce. Por primera vez, entre insultos y señalamientos a los infieles, esta semana admitió que la economía se estancó después del primer trimestre de 2025 y abrió el paraguas sobre los próximos indicadores de pobreza e inflación. Lo achacó otra vez a la actitud de su oposición y al miedo que genera en los actores del mercado la posibilidad de un regreso del kirchnerismo.

“Las noticias que van llegando de abril es que está levantando. Es decir, ¿qué quiere decir esto? Que en el segundo trimestre la actividad empieza a levantar. No hay que asustarse con el número de febrero. Y la tasa de inflación va a empezar a caer. Hacia adelante vienen más actividad, más empleo, mejores salarios reales y menos inflación”, dijo, en una entrevista que se hizo hacer en la televisión pública. A finales de 2024 solía decir: “De acá en adelante solo vienen buenas noticias”. Sus pronósticos tienen el don de la flexibilidad.
Debate interno
Lo que no responde –ni deja que se le pregunte- es por qué el “riesgo kuka” persiste después del contundente éxito electoral de La Libertad Avanza (LLA) en octubre pasado, que llevó a mínimos la influencia institucional del peronismo y le dio al oficialismo margen legislativo para avanzar con un ambicioso paquete de reformas.
Tampoco habla del debate que se dirime en la cúpula del poder sobre cómo vigorizar la economía. Milei blanqueó que tiene un dilema entre inflación y empleo, que es algo de lo que discute con Caputo y los principales integrantes de su equipo técnico. La transformación de la matriz económica que promueve tiene como consecuencia de corto plazo una destrucción de puestos de trabajo industrial, que en un ideal se reconvertirán a la larga en sectores de servicios vinculados a la explosión de la energía, la minería o el agro.
En silencio, Caputo empezó a moverse. Ha relajado la política monetaria en los últimos dos meses, aspira a una reactivación del crédito con la baja de las tasas y mantiene el dólar quieto como reaseguro para evitar una disparada de la inflación. Pero camina por desfiladeros muy angostos. Con un índice de inflación que ronda el 3% mensual cualquier error de cálculo puede provocar un descalabro.
La otra garantía es el equilibrio fiscal. Milei les dejó un breve y tajante mensaje a los ministros en la reunión de Gabinete que convocó el lunes para darle otro apoyo institucional a Manuel Adorni, golpeado por las dificultades para explicar la mejora de su patrimonio desde que trabaja en el Estado. “¡La motosierra no para!”, dijo el Presidente, que tiene en su despacho un modelo de cotillón a escala real del instrumento más simbólico de la narrativa libertaria.
No piensa ceder en el ajuste, incluso cuando la caída de la recaudación obliga a profundizar recortes en las partidas del presupuesto. No queda tanto donde cortar y cada acción es dolorosa. Pudo verse esta semana con la protesta de empresas de colectivos, en reclamo de mayores subsidios, que elevó los niveles de malhumor social.
“El Banco Central tiene que seguir apretando la política monetaria hasta derrotar la inflación”, insistió. De a poco va olvidando la promesa de que en agosto la tasa de suba de precios empezará con 0. Lo convencieron, con una ayudita de la realidad, de una vieja máxima de la política: si decís qué no digas cuándo.
Milei es experto en estrujar los números para que digan lo que él necesita. Sus últimas intervenciones públicas reflejan una sensibilidad para conectar con el espíritu de incertidumbre de la sociedad que gobierna. “Los procesos de mejora no avanzan a la misma velocidad para todos: las estadísticas reflejan promedios, y sabemos que hay gente en los extremos de la distribución (...). Por eso pedimos paciencia. El rumbo es el correcto. Cambiarlo sería dinamitar lo logrado”, escribió el jueves en X. Hay un sutil eco del “estamos mal, pero vamos bien” menemista.
Sin embargo, no sería él si se quedara únicamente con el mensaje racional de un líder que pide perseverancia a su pueblo. Milei se presenta a sí mismo como un guerrero moral, en lucha constante contra fuerzas oscuras que se benefician del declive argentino. Esta semana volvió a definirse como heredero de “la rectitud de los estoicos”, en alusión a valores como la disciplina, la austeridad, la constancia, el autocontrol y el sacrificio personal. Es el portador de una misión que lo trasciende. Hace lo que está bien y punto.
Contradicciones
Desde ese lugar reclama fe antes que esperanza. Cualquiera que señale dudas se convertirá en un impío digno de la reprobación colectiva. Los economistas críticos no saben ni hacer una suma básica. Los que admiraba, como Domingo Cavallo, lo atacan por despecho. Dijo que el exministro le juró hacer todo lo posible para que fracase su programa como venganza porque Milei echó a su hija de la embajada ante la OEA. Es curioso que la haya desplazado justo después de la primera objeción pública que hizo Cavallo en 2024.
Las contradicciones no lo inhiben. El estoico estalla con más de 1000 tuits contra la prensa en el fin de semana de Pascua. El defensor de los valores judeocristianos postula desde su sitial de poder que los argentinos no odian todo lo que deberían a los malditos periodistas. Difunde proclamas soeces en sus canales de comunicación oficiales y aplaude a los ministros que se pliegan a un lenguaje adolescente y machista de moda en las redes sociales. Como el canciller Pablo Quirno, que usó la expresión “se paseó desnudo” para alabar una presentación televisiva de Caputo.
Aprovechó la noticia sobre una red de propaganda financiada por Rusia en un puñado de medios argentinos para apelar a la “falacia del todo por la parte” de la que tanto se queja cuando alguien la usa contra él: “el 95% de los periodistas son delincuentes” es su nuevo eslogan.
El caso Adorni, las revelaciones de $LIBRA y Andis, más las sospechas de privilegios en el otorgamiento de créditos hipotecarios del Banco Nación hacen cortocircuito con el relato de la cruzada del Bien contra el mal.
El volumen de la agresividad no termina de tapar el hueco que dejan los silencios sobre la cadena de novedades que la Justicia investiga como posibles casos de corrupción.
El jefe de Gabinete pasó más de un mes sin considerar necesario ofrecer a la sociedad una aclaración precisa sobre cómo hizo para comprar una camioneta, una casa en un country y un departamento nuevo en los dos años que lleva como funcionario. Flaco favor le hizo la irrupción en el escenario público de su escribana, Adriana Nechevenko, convertida casi en una estrella televisiva de la noche a la mañana. Milei no respondió nunca de qué hablaba con el emprendedor digital Mauricio Novelli en los minutos previos y posteriores a la creación de la criptomoneda $LIBRA con la que un grupo de desconocidos acaparó una fortuna a costa de inversores desprevenidos. El gobierno en pleno defiende la concesión de préstamos a funcionarios con sueldos congelados sin advertir la indignación que puede causar en infinidad de ciudadanos que rebotan en las oficinas bancarias cuando intentan pasar de inquilinos a propietarios.
Triunfa la respuesta corporativa, teñida de simplismo. Cualquier denuncia constituye “una operación”. Si un dato incómodo se comprueba, queda minimizarlo en una comparación con el pasado: qué son los departamentos de Adorni frente a los bolsos que José López revoleó en el convento de General Rodríguez.
Son los límites de la “batalla cultural”. La actividad económica, la inflación y las causas judiciales no se arreglan a los gritos. Cuando más se los necesita, los soviéticos no aparecen.
Insultos y amenazas Milei difundió casi 1000 mensajes contra el periodismo en sus redes sociales durante las Pascuas ,,,
Por Martín Rodríguez Yebra
6 de abril de 2026
La cuenta de Javier Milei en X se convirtió durante las Pascuas en una ametralladora de mensajes contra el periodismo en general, los medios de comunicación y distintos profesionales a los que insultó y acusó de conspirar contra su gobierno. La novedad no fue la línea argumental sino la magnitud: en cuatro días, escribió 86 tuits contra la prensa y republicó otros 874 emitidos originalmente por militantes libertarios, funcionarios o usuarios desconocidos. Los números surgen de un relevamiento de LA NACION sobre la actividad de la cuenta @jmilei desde el jueves al domingo. Fue un período de uso intensivo, incluso para alguien como él, durante el cual más del 90 por ciento de los mensajes que difundió recogían críticas al periodismo. El tiempo de conexión en la red social, medido a partir de la cantidad de interacciones, llegó a 14 horas y 23 minutos totales durante el fin de semana largo de Semana Santa. El frenesí de Milei fue acompañado por infinidad de agresiones por parte de ministros, legisladores y propagandistas del oficialismo.
JUEVES 2 DE ABRIL
El raid comenzó a las 21 del jueves cuando Milei se plegó a la difusión de la investigación periodística de un consorcio internacional que reveló operaciones en la Argentina de espías rusos que pagaron para publicar notas contra el gobierno libertario. “Al final sí había ensobrados y que operaban para ensuciar…”, escribió Milei y adjuntó un enlace a la investigación, que en su capítulo argentino lideró el sitio Filtraleaks, del periodista Santiago O’Donnell. A partir de ese momento empezó a repostear decenas de mensajes con acusaciones e insultos, que en su gran mayoría no distinguen entre los medios y periodistas señalados en la denuncia y aquellos que no tienen nada que ver. Unos minutos después calificó de “coooorrecto” un mensaje del filósofo Alejandro Rozitchner, que decía: “¿Está mal decir que los medios, la mayor parte de los periodistas, están beneficiando a unos hijos de mil putas y atacando a personas honestas que hacen las cosas bien y están sacando adelante el país? ¿O es demasiado?”. A las 21.39 insistió Milei: “Y pensar que lloraban océanos de lágrimas cuando hablaba de lo que son los periodistas... Parece que me quedé corto”. Con el correr de las horas republicó un mensaje de Daniel Parisini, alias Gordo Dan, que le pedía declarar al periodismo “organización terrorista”. Escribió que hay una “asociación ilícita” entre columnistas, editores y dueños de medios críticos del Gobierno. Insultó a la periodista Laura Di Marco al llamarla “roñosa”, publicó alusiones soeces contra otro comunicador, Ari Lijalad, y dio difusión a la imagen hecha con inteligencia artificial que declaraba la muerte del periodismo argentino. Habló una y otra vez de “basuras” en alusión a medios y profesionales de lo más diverso. “Parece que el público tenía razón”, escribió como acompañamiento de un video de 2024 en el que militantes libertarios le gritaban “hijos de puta” a los periodistas, durante un discurso presidencial.
VIERNES 3 DE ABRIL
El viernes reflotó la noticia de la operación rusa con un mensaje de apariencia más institucional en el que intentó pegar a todos los medios a un caso que solo involucra a una parte marginal de ellos. “El espionaje que ha trascendido es de una gravedad institucional pocas veces vista en la historia. Los “periodistas” y “medios” vinculados a esto son sólo la PUNTA DEL ICEBERG de algo mucho más grande. Vamos a llegar hasta las últimas consecuencias para identificar a todos los actores directos e indirectos que participaron de esta red de espionaje ilegal. VIVA LA LIBERTAD CARAJO...!!!”. Rozitchner volvió a actuar como apuntador: “Que los pagos que hacía Rusia no lleven a ocultar los pagos que hacen otros”. Otra vez Milei lo premió con un “cooooorrecto”. A las 20.54 del viernes reflotó la abreviatura NONSALP, “No odiamos lo suficiente a los periodistas”. Media hora más tarde, añadió: “PERIODISMO BASURA. Lo más importante del caso que vincula espionaje y sembrado de noticias falsas con periodistas Corruptos y Traidores a la Patria (lo que no exime a editores y dueños), no es sólo el hecho en cuestión, sino que muestra de que madera están hechos la GRAN mayoría de los ‘periodistas’ y los ‘medios’. Por eso, la pauta oficial debería ser cero a todo nivel, ya que parece que son fácilmente corrompibles. Y al mismo tiempo, evitaría mucho de las maniobras sucias de la política. NOLSALP”. Los funcionarios dieron su aprobación con likes, retuits y comentarios, desde Luis Caputo (Economía) a Pablo Quirno (Relaciones Exteriores). El asesor Santiago Caputo entró a la conversación digital con su cuenta personal. Medios paraoficiales, como La Derecha Diario, convertían cada tuit de Milei en una placa con un título agresivo contra el periodismo. Le dieron visibilidad a una supuesta encuesta (atribuida a la Fundación Faro, de La Libertad Avanza) con cifras catastróficas sobre el prestigio de la prensa.
SÁBADO 4 DE ABRIL
El sábado santo Milei empezó a aplicar la etiqueta “NONSALP” a decenas de mensajes de usuarios que cuestionaban noticias de distintos medios, como LA NACION, Clarín, Infobae, A24 o Perfil. En dos interacciones citó a Manuel Adorni y a su muletilla “FIN”, como gesto adicional de respaldo al jefe de Gabinete investigado por enriquecimiento ilícito a partir de investigaciones periodísticas sobre su patrimonio. A las 13.40, el Presidente emitió otro mensaje con un intento de desmentida a la información de que la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, había echado a su jefe de Gabinete porque pidió un crédito hipotecario en el Banco Nación. “FALSO DE FALSEDAD ABSOLUTA. La ministra se ha tomado la molestia de contestar a varios periodistas explicando que la remoción no guarda relación alguna con el tema. Sin embargo, los ‘periodistas’ siguen mintiendo, aún cuando saben que es mentira. NOL$ALP”. Tuvo la mala suerte de que el funcionario en cuestión, Leandro Massaccesi, acababa de admitir en público la adjudicación del crédito y el motivo de su remoción. Se supo después que la reacción de Pettovello había generado malestar en otros ministros, como Caputo, que defienden a funcionarios propios que también consiguieron préstamos en la banca pública.
A los pocos minutos Milei denunció que existe “un conjunto de basuras disfrazadas de supuestos periodistas que pifian seguido y siempre para el mismo lado”. Casi de inmediato compartió un video de Di Marco y la trató de “operadora roñosa” por hablar de la interna entre Karina Milei y Santiago Caputo. El propio Caputo irrumpió en la discusión: “Me voy a ir del gobierno el día que el presidente lo decida”. A ese mensaje replicó Antonio Aracre, ex asesor de Alberto Fernández y ahora conductor de un programa en la televisión pública, con una aclaración: “Yo estaba en el programa y dije que en mi opinión teníamos Santiago para rato. Y que eras muy importante tanto para Karina como para el presidente”.
Por la noche, cuando Di Marco se quejó por la agresión en un programa de LN+, Milei volvió al ataque: “MUCHAS GRACIAS ROÑOSA. Verlos llorar así no tiene precio...!!! Se la pasan mintiendo, ensuciando y calumniando personas manchando el buen nombre y honor de las personas de bien en favor de intereses más que oscuros... Un poco de vuelto les viene bien me parece... NOL$ALP”. Entre mensaje y mensaje destacó uno con el dibujo de una lápida que declaraba “el fallecimiento” del periodismo: “Mientras miraba X encontré esta obra de arte sobre el ‘periodismo’ argento”, escribió. Ya de madrugada se preocupó por viralizar un video que mostraba multitudes en la calle Corrientes, como aparente desmentida de que hay un parate en la actividad económica (algo que a su juicio es una “mentira operada por periodistas corruptos”).
DOMINGO 5 DE ABRIL
(hasta las 18 hs)
El domingo la atención de Milei en las redes se bifurcó: al ataque a los medios se sumó la difusión de una columna que escribió en Clarín sobre Adam Smith. Fue llamativo que en su cuenta seguía fijado un tuit agresivo contra esa empresa. A las 12.39 añadió otra queja contra el diario que había publicado su texto. “Habría que avisarle a este operador y mentiroso inmundo que días atrás en España (país del periodista que hizo la nota) surgió la información del sabotaje. Claro puede que crea que todos los periodistas son basuras como él. Pero bueno, no pidas peras al olmo. Fin”, escribió, mientras acompañaba una nota de Clarín que recogía declaraciones textuales que Milei hizo al sitio español El Debate. Expresó también su rechazo a la tapa de la edición papel de LA NACION, que incluía tres artículos de análisis cuyos títulos eran cuestionados por un usuario libertario. “QUITAR LA MÁSCARA A LAS BASURAS. Obviamente que esto no sólo es responsabilidad de las mediocres plumas sino también de los editores y dueños del pasquín. VLLC!” La idea de esa última oración la profundizó en otro mensaje, de las 12.30, en el que reprochó una publicación que no especificó sobre los créditos del Banco Nación a funcionarios. “Está claro que el problema no es sólo las basuras inmundas que la van de periodistas. El tema alcanza a los editores y a los dueños del medio. Es una asociación ilícita”. Le llovían los mensajes de aliento de seguidores, a la vez que ministros, secretarios de Estado y comunicadores libertarios aplaudían la columna sobre Adam Smith, a la que declaraban “lectura obligatoria”. Santiago Caputo sumó puntos con su evaluación: “Claridad meridiana del Presidente sobre la trascendencia histórica de Adam Smith y sus aportes a la ciencia económica.” Se llevó como botín un “gracias, profesor”.
A las 14.22 Milei comentó con una expresión soez un mensaje del actor Juan Acosta contra Lijalad, periodista de El Destape: “Te comiste una poronga de dos metros.,fin”, puso el usuario, a lo que el Presidente respondió: “Sólo la puntita”. La avalancha siguió casi sin freno, salvo en un lapso de una hora entre las 18 y las 19, y entre las 20 y las 21. En ese último espacio habrá visto la entrevista de Luis Caputo con Luis Majul en LN+, porque apenas terminó tuiteó un elogio al ministro, en especial por sus comentarios sobra una supuesta “declaración de guerra” de los medios al Gobierno. “MASTERCLASS DE TOTO SOBRE LA BASURA INMUNDA QUE SON LA MAYORÍA DE LOS PERIODISTAS. El editor y el medio que hayan dado lugar a esas notas son cómplices. Fin”. Aludía al caso de los créditos del Nación. El ataque continuó incluso después de la medianoche, cuando las Pascuas ya habían terminado oficialmente sin ninguna felicitación formal a los creyentes desde la cuenta del Presidente.
Glosario
Siglas utilizadas por Milei en sus posteos
NOLSALP / NOL$ALP: “No los odiamos lo suficiente a los periodistas” (variante con $ sugiriendo motivación económica)
MAGA: “Make Argentina Great Again”
VLLC: “Viva la libertad, carajo”
WP: Washington Post (referencia a cobertura favorable)
La crisis de identidad del gobierno anticasta ,,,
El caso Adorni resquebraja el pacto tácito de Milei con la sociedad en un momento bisagra del plan económico; el blindaje de Karina, la trama rusa y la medida de Pettovello que descolocó al Gabinete
11 minutos de lectura

Un vocero que no puede hablar es un juguete roto. Al negarse a explicar la mejora de su tren de vida desde que es funcionario, Manuel Adorni queda despojado de su razón de ser. Su meteórica carrera -de apenas un tuitero a jefe de Gabinete en dos años- se apalancó en las prestaciones que ofrecía delante de cámara. Nadie como él fue capaz de encarnar el otro yo de los hermanos Milei. Esa virtud le ofrece en su mala hora un blindaje político extraordinario, pero a su vez empuja al Gobierno a una crisis de identidad de la que le costará salir con el simple paso del tiempo.
El caso Adorni alumbra con datos simples una contradicción principal del relato libertario. Milei le propuso a la sociedad argentina un pacto tácito que tiene dos componentes entrelazados. El primero consistió en un pedido de sacrificio a cambio de estabilidad económica. El segundo, en la promesa de desplazar del poder a una “casta corrupta” que arrastró al país a la decadencia y poner en su lugar a gente de bien que no venía a servirse del Estado.
Las vacaciones all inclusive y las nuevas casas de Adorni instalan una duda tóxica. ¿Los que entraron al servicio público para terminar con los privilegiados no estarán desarrollando, en tiempo récord, su propio régimen de excepciones? La acumulación de episodios configura la apariencia de un patrón: el caso $LIBRA y los indicios de un plan para monetizar la investidura presidencial, los negocios con droguerías a costa de los fondos para el área de Discapacidad, los créditos hipotecarios en condiciones beneficiosas del Banco Nación que consiguieron funcionarios y militantes de La Libertad Avanza (LLA).
Los escándalos no se suceden en el vacío, sino en un momento bisagra del plan económico. El proceso de desinflación se ha estancado y la lentitud en la dinámica de crecimiento exaspera al ministro de Economía, Luis Caputo, que no lo disimula ni en sus presentaciones ante empresarios e inversores.

La reacción oficial ha sido no reaccionar. Karina Milei ordenó sostener a Adorni y subvirtió la lógica del fusible: es el Gobierno el que blinda al vocero y no al revés. Aquellos que suponían la necesidad de un recambio se plegaron al saludable silencio. La regla quedó clara. A ojos de los hermanos, el primero que sugiera cambiar al jefe de Gabinete es el traidor.
El conflicto se estira sin fin a la vista. Adorni prometió puertas adentro que se iban a ir derrumbando las sospechas, pero cada día aparece un dato nuevo que interpela su afirmación inicial de que todo su patrimonio lo construyó en la “vida privada” y el quejido de que no para de solventar gastos de la función pública con su dinero personal.
Lo que se supo desde el día en que la prensa descubrió que su esposa, Bettina Angeletti, subió al avión presidencial camino a Estados Unidos exhibe un proceso de enriquecimiento iniciado en el momento en que entró a formar parte del gobierno libertario. La Justicia investiga si esa mejora fue lícita o no.
Adorni se compró una camioneta Jeep Compass negra modelo 2021 en marzo de 2024, tres meses después de asumir como vocero presidencial (sin vender su auto anterior, un Renault Captur). Al poco tiempo tomó un crédito por cerca de 40.000 dólares con una comisaria retirada de la Policía Federal, que anotó en su declaración jurada. En noviembre de aquel año su esposa registró una casa en el country Indio Cua Golf Club, de Exaltación de la Cruz. A finales de 2025, cuando ya era jefe de Gabinete, compró un departamento en Caballito de 200 metros y cochera. Lo escrituró a 230.000 dólares, de los cuales 200.000 salieron de una hipoteca con las dos mujeres de 72 y 64 años que se lo vendieron.

En febrero pasado viajó a Punta del Este por un fin de semana largo en avión privado. El vuelo lo pagó su amigo Marcelo Grandio, que tenía no uno sino tres programas en la televisión pública que administra Adorni. Ahora la Justicia pone la mira en otras vacaciones de diciembre de 2024-enero 2025, justo después de comprar la casa del country, a un all inclusive en la isla caribeña de Aruba. Adorni había informado en aquel momento que se iba al exterior, pero dijo que el Presidente había ordenado que él y los ministros eligieran “lugares razonables y austeros”.
El desafío del jefe de Gabinete consiste ahora en demostrar que costeó esos gastos e inversiones con un sueldo que sumaba unos 30.000 dólares anuales, casi sin ahorros previos (según lo que declaró ante la Oficina Anticorrupción) y con su esposa inscripta en el monotributo hasta octubre de 2025. El fiscal Gerardo Pollicita acumula documentos y testimonios antes de definir si lo cita a justificar sus bienes.
Una batalla tras otra
Frente al apoyo pétreo de los hermanos, el debate en el Gobierno pasa por la conveniencia de insistir con la decisión de no dar explicaciones públicas sobre el patrimonio. Hay quienes piensan que Adorni es ya “un costo hundido” y mientras se hable de él queda en segundo plano el reverdecer del caso $LIBRA producto del peritaje sobre el teléfono de Mauricio Novelli, el lobista amigo de Milei que ideó la criptomoneda del escándalo. Pero las encuestas de imagen muestran, sin excepciones, que el caso del jefe de Gabinete ahonda el malestar social que empezó a crecer en el verano a raíz del deterioro de la situación económica.
Al no resolver la crisis –y ni siquiera intentarlo- Milei deja un vaso lleno que puede desbordar ante la siguiente gota.
Otro frente se abrió con la publicación de los créditos hipotecarios del Banco Nación otorgados a funcionarios que militan por el achicamiento del Estado. La ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, le pidió el viernes la renuncia a su jefe de Gabinete, Leandro Massaccesi, que estaba en la lista de beneficiados.
La decisión pareció marcar un contraste que descolocó a sus compañeros de Gabinete. ¿Aplicó “tolerancia cero” ante la sospecha, como había hecho a principios de la gestión cuando echó a una subsecretaria por comprar una cafetera para la oficina? La medida no se extendió a los demás ministerios –en particular el de Economía- con altos cargos beneficiados por los créditos del Nación. Asomó, así, la falta de una vara ética uniforme en la administración libertaria.
Milei intervino para frenar el ruido interno. Anunció en redes que la remoción de Massaccesi no tenía nada que ver con los créditos hipotecarios y acusó al periodismo de mentir a sabiendas.
La rutina del poder contagia a los soldados mileístas de una condición repetida entre los que han ocupado posiciones similares en los últimos gobiernos argentinos. Con responsabilidades a menudo abrumadoras y sueldos bajos –como respuesta al desprestigio de la política- los funcionarios perciben que el Estado tiene una deuda con ellos. Sienten que se están “deslomando” cuando viajan a una gira internacional. O se fastidian cuando tienen que refutar argumentos que consideran inválidos, como le pasó al ministro Caputo esta semana en la Bolsa de Comercio de Rosario. Dijo que le gustaría “cagar a patadas en el culo” a los que cuestionan el nivel actual del tipo de cambio, porque él trabaja 16 horas por día y no puede perder el tiempo con explicaciones. Se cuidó, eso sí, de aclarar que Milei trabaja 18.

Esa sensación de injusticia suele conformar una burbuja en la que las exigencias de transparencia se interpretan como una agresión o directamente una conspiración enemiga. Es la trampa en la que se retuerce Adorni.
La ensalada rusa
Al Presidente lo incomoda luchar desde las cuerdas. Necesita pasar al ataque, encontrar el golpe certero que vuelva a ponerlo en el centro del ring, en dominio de la conversación pública. Lo intentó hace una semana cuando la Justicia de Estados Unidos falló en favor de la posición argentina en el juicio sobre la estatización de YPF. Duró hasta la siguiente noticia de las escrituras de Adorni.
El Jueves Santo encontró otra ocasión de intervenir cuando un consorcio internacional de periodistas reveló que agentes de la Federación Rusa pagaron a medios argentinos por publicar notas críticas a Milei con la finalidad de debilitar el apoyo de su gobierno al líder ucraniano Volodomir Zelensky.
Milei consideró que es un acto “de una gravedad institucional pocas veces vista en la historia” y desempolvó en las redes sociales el eslogan “no odiamos lo suficiente a los periodistas” (NOLSALP, en su jerga). “La gran mayoría son mentirosos, corruptos y traidores a la patria por intentar un golpe”, escribió este sábado.
Fiel a su método, usó los actos de un grupo minoritario y hasta marginal para acusar de conductas reprochables a toda la profesión.
El argumento se desmiente solo: el Gobierno y la opinión pública se enteraron de la maniobra de desinformación a partir de un riguroso trabajo periodístico, que en la Argentina lideró Santiago O’Donnell. Además, la noticia fue reproducida por la gran mayoría de los medios a los que Milei suele acusar de “operar” en contra de él.
Al deslegitimar al mensajero evita responder a los temas incómodos. No hay corrupción en la Casa Rosada, sino en el periodismo que investiga, parece decir en sus tuits.
Las revelaciones de la trama rusa no tienen nada que ver con $LIBRA, con Adorni, con el caso Andis o las penurias actuales de la economía, como la caída del empleo. Se trata de manipulaciones informativas vinculadas a intereses bélicos del régimen de Vladimir Putin, con el que el gobierno libertario, por cierto, mantiene intactas sus relaciones.
Milei incluso tiene un vínculo de máxima intensidad con el líder europeo que más se ha valido de las operaciones de desinformación que financia el Kremlin, el húngaro Viktor Orbán. Viene de visitarlo en Budapest y de cubrirlo de elogios.

El señalamiento de enemigos, reales o imaginarios, sirve para abroquelar a los propios. Da sustento a la orden estricta de proteger a Adorni.
Karina Milei envía con su apoyo un mensaje hacia dentro del oficialismo: no hay fisuras ni especulaciones cuando queda en la mira uno de los leales. Ya lo hizo con Eduardo “Lule” Menem cuando Diego Spagnuolo lo mencionó como supuesto gestor de las coimas en el área de Discapacidad en los famosos audios que se hicieron virales. Hay una diferencia con Adorni: el funcionario riojano es un desconocido para el gran público que puede pasearse por las calles de su barrio sin que un solo vecino lo mire con curiosidad. Su trabajo está en las sombras del poder, no en la vidriera de la opinión pública, como ocurre con el actual jefe de Gabinete.
La hermana del Presidente le ha hecho sentir el frío de su desconfianza a aquellos que se benefician con el mal momento de Adorni, como la senadora Patricia Bullrich, aspirante igual que él a la candidatura porteña de LLAA en 2027. No la invitó al acto de Malvinas del jueves pasado y se sacó una foto sugerente con la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, a quien el karinismo despega de la influencia de Bullrich.
Ha pausado de momento la ofensiva contra Santiago Caputo, a quien en estos días encapsula en el único lugar que ella quisiera que ocupe: el de asesor de comunicación política.
El riesgo que asumen los Milei al afrontar el conflicto así, sin dar explicaciones ni ofrecer cambios, es que el impacto en las encuestas cierre la ventana de cooperación con los aliados que le han permitido sacar durante el verano la reforma laboral y otras iniciativas relevantes. Esta semana tendrán una prueba con el debate de la ley de glaciares en la Cámara de Diputados.
“No nos van a doblegar”, es el mensaje que baja desde la cúpula libertaria. Defender a Adorni se ha vuelto un dogma. Al menos hasta la próxima revelación.
Manuel Adorni adquirió también un departamento en Caballito sin desprenderse de los que ya tenía ,,, 25.3.26
LA NACION corroboró en registros oficiales que es el dueño, a medias con su esposa, de una vivienda en la calle Miró donde hoy vive; “A mi patrimonio lo construí en el sector privado”, había dicho esta mañana
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El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sumó otro inmueble a su patrimonio: un departamento en la calle Miró al 500, en el barrio de Caballito. Lo adquirió sin haber vendido la propiedad en la que vivía cuando entró en el Gobierno, en Parque Chacabuco.
LA NACION pudo constatar esta información en el Registro de la Propiedad Inmueble, dependiente del Ministerio de Justicia de la Nación. Adorni figura como dueño, a medias con su esposa, Bettina Angeletti, de las dos viviendas en la ciudad de Buenos Aires.
“A mi patrimonio lo construí en los 25 años que estuve en el sector privado; no tengo nada que esconder”, había dicho esta mañana el jefe de Gabinete en la conferencia de prensa que convocó en medio de los cuestionamientos políticos que desataron la noticia sobre un viaje a Punta del Este en avión privado y la posterior revelación de que Angeletti había comprado una casa en el country Indio Cua, en Exaltación de la Cruz, a fines de 2024.


Adorni dijo hoy que se había mudado a Caballito. Eludió confirmar ante los periodistas de la Casa Rosada que ese departamento le perteneciera. Solo dijo: “Lo que no está declarado es porque la declaración jurada no está vencida”.
El jefe de Gabinete enfatizó en que no hubo un salto en su patrimonio desde que ingresó al Gobierno, el 10 de diciembre de 2023.
En aquel momento, solo tenía dos inmuebles a su nombre: el de la calle Asamblea y uno en La Plata. El primero, según la declaración jurada obligatoria ante la Oficina Anticorrupción (OA), tiene 115 metros cuadrados y figura a medias con su mujer. El de La Plata, de 107 metros cuadrados, lo anotó como 100% suyo desde 2016 y producto de una donación familiar. Ambas propiedades siguen inscriptas a su nombre, según los registros oficiales consultados por LA NACION.
Adorni no informó en su declaración patrimonial de 2024 la casa del club de golf Indio Cua. Tampoco quiso decir si la había incluido en el anexo reservado (como un bien exclusivo de su cónyuge) y no explicó el origen de los fondos con los que la compró Angeletti. Según dio a entender el jefe de Gabinete, incluirá los cambios en sus bienes en la declaración de 2025, cuyo plazo de presentación vence a mediados de año.

Los registros consultados por LA NACION no indican en qué momento compró el departamento de Caballito.
La familia Adorni está viviendo en esa dirección de Caballito. Hoy, a las 8.03 de la mañana, el jefe de Gabinete salió desde allí hacia la Casa Rosada en una camioneta Toyota gris manejada por su custodia.

Casas y un auto nuevo
En su declaración jurada de ingreso a la función pública, Adorni incluyó un vehículo Renault Captur de 2019, depósitos en el país por algo más de $180.000 y en el exterior por más de $9 millones, además de fondos de inversión por $10 millones y dinero en efectivo en el país (entre dólares y pesos) por unos de 2,1 millones de pesos. Es decir, dinero, en total, por unos 15 millones de pesos, equivalentes, al final de diciembre de 2023, a unos 25.000 dólares (al dólar oficial) o 20.500 dólares (al dólar blue).
En 2024, ya como funcionario, compró una Jeep Compass Sport de 2021 -sin vender el Renault- y declaró dos deudas que suman el equivalente a unos 30.000 dólares.
Adorni insistió en su conferencia de prensa que no daría más información a la prensa: “Hay denuncias penales de por medio. Si doy detalles, voy a interferir en esas causas. Vivo en Caballito y el resto de las propiedades en los diferentes barrios de la Ciudad lo deben cotejar con mi declaración jurada. Todo está declarado”. LA NACION se contactó por el departamento de Caballito con el abogado del funcionario, a quien él había remitido las últimas consultas sobre su patrimonio. No hubo respuesta al cierre de esta publicación.

Molesto por las preguntas, en la conferencia de prensa se quejó: “Sos apenas un periodista, no un juez. No tengo por qué responderte. Con mi dinero hago lo que quiero, me lo gane legítimamente”.
Los registros oficiales en la ciudad de Buenos Aires también dan cuenta de otra propiedad familiar, en este caso solo a nombre de Angeletti, en el barrio de Parque Avellaneda. Se trata de un departamento en Bragado al 4700, donde la pareja vivió en sus primeros años de casados y que habría sido comprado con un crédito del Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC). Ella también tiene a su nombre una propiedad en el partido de Morón, según información oficial de la provincia de Buenos Aires.

Angeletti tiene un emprendimiento de “coaching ontológico” bajo el nombre de +BE. Estaba inscripta ante la AFIP como monotributista cuando Adorni asumió en la función pública. Desde octubre pasado está registrada como autónoma categoría II.
Adorni preparó su presentación pública de este miércoles como un asunto de Estado. Leyó una declaración en la que evitó dar precisiones sobre sus bienes, aceptó cinco preguntas que fueron sorteadas entre los periodistas acreditados en la Casa Rosada y mostró el respaldo de todo el Gabinete, que lo acompañó en la sala de conferencias. Al terminar obtuvo un gesto adicional de Karina Milei, su principal sostén en el Gobierno, que posteó una foto de los dos juntos y un mensaje sin fisuras: “Mi apoyo, intacto. Más allá de las operaciones del periodismo y la vieja política sé quién sos y de tu integridad”.
Antes de $LIBRA: así fue el plan secreto para hacer negocios y recaudar millones con la imagen presidencial de Milei ,,, 24.3.26
De la mano del lobista Mauricio Novelli, un empresario chileno propuso acuñar monedas de oro y lanzar remeras y bebidas energizantes
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Meses antes del lanzamiento y colapso del criptoactivo $LIBRA, el lobista Mauricio Novelli acercó dos propuestas confidenciales para monetizar la imagen presidencial de Javier Milei: una proponía acuñar monedas de oro con el rostro del libertario; la otra, lanzar remeras, gorros, mochilas, banderines, ponchos impermeables y hasta bebidas energizantes vinculadas al jefe de Estado, según surge de las copias de los “brochures” de la firma ICV Advisors que expertos informáticos recuperaron del teléfono celular de Novelli, con una fecha clave: el domingo 10 de noviembre de 2024.
Meses antes de esa fecha, los impulsores de ambas propuestas mantuvieron un encuentro cara a cara con Milei, en la Casa Rosada. Fue el 5 de abril de 2024, de la mano de Novelli. ¿Quién autorizó el ingreso? La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, según surge de los registros de ingresos del palacio presidencial que obtuvo LA NACION tras presentar un pedido de acceso a la información pública.
La primera propuesta comercial, caratulada como “Merchandising - Septiembre 2024”, planteaba construir la marca “Javier Milei” con productos físicos: remeras, gorras, mochilas, ponchos y banderas con la frase “¡Viva la Libertad Carajo!”. El documento, etiquetado como “Confidencial - Mauricio N - NW”, no se limitaba a una simple venta de accesorios: planteaba explícitamente que, a diferencia del pasado donde los influyentes licenciaban sus nombres, hoy las personalidades pueden “desarrollarse en marcas independientes, aprovechando el valor a largo plazo para sí mismas”.
La propuesta incluyó una identidad visual ya desarrollada por colores, logotipos e ilustración del rostro de Milei en estilo stencil blanco y negro, más cercano al arte urbano que al pop art, y trazó un esquema de desarrollo integral que contemplaba finanzas, diseño de producto, fabricación, ventas/marketing y distribución global. Los propios documentos aclaraban, además, que la utilización de la imagen presidencial se encontraba “en proceso de aprobación”. La presentación preguntaba explícitamente si era posible construir “una marca de estilo de vida a largo plazo” basada en la figura presidencial.
La segunda propuesta, originalmente elaborada en junio de 2024 —apenas meses después de que Milei asumiera la presidencia— y actualizada en septiembre de ese mismo año, aparece como un proyecto de mayor calado institucional. Proponía acuñar monedas conmemorativas de oro (calidad 999) y plata, con el logo del león y el rostro de Milei, con la inscripción “Viva la Libertad Carajo” en el anverso y “República Argentina” en el reverso. El plan estipulaba que el mineral sería “Oro & Plata Argentina” y que la comercialización se realizaría tanto en el país como en el exterior, con puntos de venta en Buenos Aires, Miami, Nueva York y Europa.
El proyecto no era meramente conceptual: los documentos detallan que ya habría existido una primera prueba física de producción, realizada en Alemania con estándares de calidad internacional. La presentación incluía además los logos de cuatro acuñadoras de primer nivel mundial —entre ellas la Royal Mint del Reino Unido y la Royal Canadian Mint— aunque no quedaba explicitado si se trataba de socios confirmados o referencias aspiracionales destinadas a dar peso institucional a la propuesta ante el Presidente.
El esquema contemplaba que cada venta pagaría un “fee” destinado a un “Partido, Fundación u ONG a definir”, y definía a la moneda como una suerte de “bono de cooperación o participación” del proyecto libertario, comparable —según los propios documentos— a un instrumento de financiación política con apariencia de activo de reserva de valor, que además funcionaría para los compradores como resguardo de valor por el metal. Los pasos siguientes incluían firmar un acuerdo de confidencialidad (NDA, en inglés) y un memorando de entendimiento (MOU, en inglés) para formalizar el uso de la imagen presidencial.
Habla un protagonista
Con Novelli como abrepuertas, las dos propuestas las presentó ICV Advisors, una firma con sede en la Argentina que lidera el chileno Iván Canales Vandewijngaerden, que planteó que su propuesta tenía “fines educativos” cuando lo consultó LA NACION.
“Nuestro proyecto estaba enfocado en la educación. La idea era lanzar una cripto educativa que sirviera para recaudar fondos que se destinaran a fines educativos, orientado a chicos de entre 8 y 16 años, pero que al mismo tiempo le dejaran una reserva de valor a quienes adquirieran las monedas”, explicó Canales por teléfono, desde Santiago de Chile.
Canales sostuvo que su empresa contactó a Novelli porque “era un trader con mucho éxito y su perfil nos pareció muy interesante para reforzar la idea de una ‘cripto educativa’”, y afirmó que el lobista “no nos pidió nada a cambio” de destrabarles el ingreso a la Casa Rosada y el encuentro a solas con Milei. “No hubo insinuación de nada raro”, remarcó.

Según el empresario, le enviaron los “brochures” a Novelli, “que que debió enviarle copias electrónicas al Presidente, imagino”, aunque al ingresar al despacho presidencial llevó copias físicas con él para entregarlas en mano. “De todos modos -abundó, Milei me pidió que yo se le contara nuestras ideas, que le parecieron interesantes”.
-¿Qué pasó, entonces, que no prosperaron?- preguntó LA NACION.
-No prosperó por el “ruido” que generó $LIBRA.
El escándalo que provocó el lanzamiento y colapso de la “memecoin” con el estadounidense Hayden Mark Davis ocurrió diez meses después del encuentro a solas entre Milei y Canales. Pero en el medio, Novelli facilitó la llegada al jefe de Estado de otros empresarios, como el CEO de la plataforma Cube Exchange, Bartosz Lipiński, quien llegó a firmar una “carta de intención” con el Presidente, según confirmó su empresa a LA NACION.
Con todo ese material en sus manos, Novelli abogó ante Milei para monetizar la imagen presidencial y obtener ganancias millonarias para ambos, según reveló LA NACION. Lo planteó en la Quinta de Olivos, el domingo 10 de noviembre de 2024, minutos antes de que el jefe de Estado iniciara una de sus veladas de óperas con amigos y conocidos. Entre ellos, el por entonces jefe de Gabinete del Consejo de Asesores, Demian Reidel, los economistas Juan Carlos de Pablo y Claudio Zuchovicki, y el escritor Alejandro Rozitchner.
La propuesta de Novelli era, en esencia, generar proyectos con el nombre o la imagen del líder libertario, basado en la premisa de que se trataba de activos personalísimos que —según ese enfoque— no estarían alcanzados por las restricciones habituales de la función pública, lo que habilitaría su explotación comercial sin vulnerar la Ley de Ética Pública ni otras normativas, como el decreto 41/99.
Como tantas otras noches en Olivos, el entonces titular de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis) y abogado personal del Presidente, Diego Spagnuolo, también participó de la velada operística. Él planteó reparos éticos y legales a la propuesta de negocios que había acercado Novelli, según reconstruyó LA NACION.
“J. quiere, pero hay detractores”

Horas antes de esa reunión con Milei en la Quinta de Olivos del domingo 10 de noviembre de 2024 que reveló LA NACION, audios recuperados en el peritaje judicial, exponen ahora cómo Novelli veía la situación. Consideraba que había que apurar el negocio del merchandising y consideraba más complicado el de la “moneda”.
“Yo hoy me junto. Al parecer hay varios detractores dentro del equipo, mucha gente que está empujando para que no salga. J sí quiere salga. Hoy me voy a reunir literalmente con todos incluido él”, avisó en el grupo de WhatsApp que compartía con otros promotores del proyecto al mediodía de ese domingo.
“Yo creo que la moneda nos complica mucho con los márgenes, hay demasiado riesgo por lo menos al principio”, planteó Novelli a los suyos. “Quizás lo que esté bueno es empujar el tema del merch (...). Yo hoy voy ahí y tengo que hablar con todos los detractores para poder sacarlo. Porque él quiere pero se lo tienen que habilitar”.
Meses antes, las dos propuestas de Canales para Milei siguieron latentes tras el encuentro de abril de 2024 en la Casa Rosada. En ese sentido, ambos brochures figuran fechados en septiembre de ese año, y adjudicaban un rol a “Mauricio N”, de “NW”, en alusión a Novelli y su empresa, N&W Profesional Traders.
Ambos “brochures” incluían, además, un esquema de licencia o “fee” que derivaría fondos hacia estructuras políticas, educativas o afines, con distribución internacional en Miami, Nueva York y Europa. Y hasta trazaba la posibilidad de expandirse a otros productos como anteojos de sol, motosierras con la marca “Milei” grabada, billeteras, lapiceras y maletines con el apellido “Milei” o la letra “M”, y hasta bebidas energizantes “CARAJO Energy Drink”, con mockups que las mostraban distribuidas en góndolas de estaciones de servicio.
“Esa línea de merchandising, la verdad, a mí me parecía ridícula”, planteó Canales ante la consulta de LA NACION, pero se corrigió a sí mismo, de inmediato. “Ridícula, no; digamos que no me pareció lo más adecuado para una imagen presidencial”.
-¿Por qué la propuso, entonces?
-Porque me la acercó alguien.
-¿Quién?
Canales optó por callar el nombre del impulsor de una “marca de estilo de vida a largo plazo”, con la impronta del Presidente. Porque la propuesta, según los “brochures”, no era solo vender remeras: de manera explícita pretendía construir una marca, un “lifestyle” basado en la figura de Milei, comparable a marcas de celebridades globales.
El nombre radiactivo que incomoda a Milei ,,, 22.3.26
El peritaje del celular de Novelli en el caso $LIBRA desnuda una trama de negocios que florecieron alrededor del Presidente; videos y audios reveladores; el caso Adorni y una crisis de comunicación
Mauricio Novelli tenía 25 años recién cumplidos y un ansia de fortuna que parecía ajena a su realidad. El encierro de la pandemia le hizo replantear la vida en 2020. Dejó un puesto administrativo en un banco y se propuso crear un instituto para enseñar a invertir. Una rápida señal del destino alimentó sus ilusiones: contactó por redes sociales a Javier Milei, se conocieron y lo convenció de sumarse al proyecto como promotor y ocasional profesor.
Hacía malabares para pagarle los servicios a Milei, que era un rockstar en los círculos de jóvenes libertarios en que Novelli se movía. La escuela N&W ni siquiera había sido inscripta como empresa cuando empezó a ofrecer cursos. No tenía oficinas propias y la administraba con su hermana y un amigo desde un coworking en Vicente López que tenía en la misma sala la cocina y la mesa de trabajo con un puñado de sillas.
Una serie de videos recuperados por peritos judiciales del teléfono de Novelli retratan la precariedad de aquel imperio en ciernes. A Milei lo invitan en el verano de 2021 a dar una clase presencial con los alumnos “gold” de N&W. Son cinco jóvenes que se llevan la sorpresa de su vida cuando ven a su ídolo sentado a la mesa, con un barbijo ilustrado con la silueta de un león. Novelli había contratado a un camarógrafo para retratar el encuentro porque de paso iban a grabar a Milei promocionando los cursos. Compró una bandeja de sandwiches de miga, en otro esfuerzo presupuestario.
Dos años y medio después de esa escena, Milei era presidente de la Nación y a Novelli se le abrían las puertas de sus sueños. Hay que ver su euforia el día del triunfo electoral de La Libertad Avanza (LLA), ubicado en la zona VIP del búnker oficial. Pero el salto de escala lo expuso muy rápido: hoy su nombre es radiactivo para el Gobierno. La investigación del caso $LIBRA, la criptomoneda que Novelli ayudó a crear junto a su socio Hayden Mark Davis, expone a Milei al escrutinio judicial sobre aparentes negocios privados en el ejercicio de sus funciones y reabre una crisis de credibilidad de la palabra presidencial.
El peritaje contradice todo lo que Milei había explicado sobre las razones que lo llevaron a difundir la creación de un criptoactivo que colapsó en cuestión de horas, mientras un grupo de oportunistas se alzaba con millones de dólares de ganancias.
Se sabe ahora que Milei estuvo al teléfono minutos antes y después del lanzamiento de $LIBRA el 14 de febrero de 2025. Él en la quinta de Olivos, con su hermana Karina, y Novelli, en Dallas, junto a Davis. “No estaba interiorizado en los pormenores del proyecto”, dijo el Presidente cuando estalló el escándalo. Tres días después añadió que él había avalado la idea porque le dijeron que tenía un fin altruista: “Cuando se hace público, le doy difusión, yo tuiteo”. Las incesantes llamadas de esa tarde-noche entre Novelli y los Milei echan algo más que dudas sobre la teoría del apoyo casual. $LIBRA y el tuit de Milei son como el huevo y la gallina. El contrato de 44 caracteres necesario para poner plata en esa cripto no estaba disponible en ningún lugar de internet a las 19.01 cuando Milei lo puso en su cuenta de la red social X.

Del interior del iPhone 16 de Novelli brotan revelaciones. Hay numerosos audios en los que el trader les pide a sus colaboradores que le paguen a Milei por sus servicios de promoción del centro de estudios, cuando el libertario era diputado nacional. “A los influencers les pagamos todos los meses. Son sueldos. Lo de Milei en USDT son 2000 todos los meses. Sueldo, sueldo”, ordena a mediados de 2023, a pocos días de las PASO presidenciales.
Hay indicios de que los pagos se mantuvieron ya en la Presidencia. Novelli pide en abril de 2024 que le reserven “4000 que hay que darle a Karina” y en noviembre se escribe un recordatorio a sí mismo: “Pagar Javier Kari”. Otros mensajes que envió a funcionarios de la Casa Rosada exponen que Novelli dispuso a qué empresarios debía recibir Milei en una habitación reservada alquilada para el evento Tech Forum, el 19 de octubre de 2024. Uno de los ejecutivos que estaba en la lista que recibió Presidencia, Charles Hoskinson (de Cardano), se quejaría en público tiempo después de que habían querido cobrarle por un mano a mano con Milei. Ese día Novelli pedía “champagne caro” para el VIP. No más sandwchitos de miga.
Con la secretaria general de la Presidencia había forjado una cercanía casi familiar. Le decía Kari; ella lo llamaba “Mau”. Se reunieron media docena de veces antes de que $LIBRA dinamitara todo (aunque siguieron hablándose hasta ocho días después del escándalo).
Soñaron juntos con el proyecto de acuñar una moneda con la cara de Milei y la leyenda “viva la libertad carajo”, parte de una iniciativa de merchandising que, según los documentos recuperados del celular, apuntaba a rentabilizar la imagen de Milei a nivel global.
El 4 de abril de 2024 Novelli visitó a la hermana del Presidente en la Casa Rosada, según consta en los registros oficiales de ingresos. Lo acompañaban un empresario argentino-chileno llamado Iván Canales Vandewijngaerden y el alemán August Von Finck. Eran los interesados en la idea de la moneda libertaria. Fue justo dos días después del audio en el que Novelli le pedía a su secretaria Araceli separar los “4000 para Karina”. Llegaron a hacer pruebas de producción, pero el plan se postergó para 2025 y naufragó en el escándalo venidero.
Protegido
El tuit de $LIBRA metió al Presidente en su primera gran crisis de gobierno. Pero ni siquiera en ese momento Milei entregó a Novelli. Nunca lo acusó en público. Incluso lo describió como “un tipo híper creativo” en la primera entrevista que dio para deslindar su responsabilidad en el caso.
Novelli estuvo al habla una docena de veces con el asesor Santiago Caputo cuando el desplome de $LIBRA repercutía a nivel mundial y ayudó a gestar la narrativa defensiva del Gobierno. Con lo que se sabe hasta ahora adquiere otra dimensión el comunicado que la Oficina del Presidente emitió el 15 de febrero de 2025.
En ese texto se adjudica $LIBRA a Kip Protocol, del singapurense Julian Peh, uno de los empresarios tecnológicos que Novelli le presentó a Milei en la Casa Rosada el 19 de octubre de 2024. “En el día de ayer, el Presidente compartió una publicación en sus cuentas personales comunicando el lanzamiento del proyecto de KIP Protocol, al igual que lo hace cotidianamente con muchos emprendedores que quieren lanzar un proyecto en Argentina para crear empleo y conseguir inversiones. No habiendo sido parte en ninguna instancia del desarrollo de la criptomoneda, luego de las repercusiones que el lanzamiento del proyecto tuvo y para evitar cualquier especulación y no darle mayor difusión, decidió eliminar la publicación”, informó el Gobierno.
El papel de Novelli se limitaba, en ese relato, al de un simple intermediario y el de Milei, al de un entusiasta de la tecnología que quería apoyar una idea bienintencionada. De las entrañas de su teléfono salieron otros datos. Entre ellos, un contrato enviado a Peh el 13 febrero, un día antes del lanzamiento de $LIBRA, para proponerle crear la web “Viva La Libertad Project” que sería la coartada altruista del negocio. Otro archivo refleja un mensaje de Novelli a sus socios en Estados Unidos en el que le ponía un precio de 5 millones de dólares a las gestiones en las que preveía involucrar a Milei.
A Peh lo llamó Novelli desde Dallas la noche del lanzamiento cuando la cotización se había ido al piso. Lo convenció de emitir un comunicado en el que se hacía cargo del plan fallido. Pero el singapurense se arrepintió y tres días después dijo a The New York Times que Davis y Novelli le habían propuesto sumarse sobre la hora y que él no tenía nada que ver con la supuesta estafa.
Desde aquel momento Novelli pasó a ser un fantasma. Volvió al país de apuro desde Dallas y desperdició la entrada que tenía para ver en San Francisco el All-Star Game de la NBA, el lunes siguiente al lanzamiento de $LIBRA. Todo un desgarro para un fan del básquet como él. De las fantasías de comprarse con gula dos Rolex, un BMW último modelo y casas de lujo pasó a la urgencia de blindar su auto y conseguirse un custodio.
Cuando la Justicia lo fue a buscar, Novelli entregó el iPhone y dio la clave para desbloquearlo. ¿Por qué fue tan “generoso” con la investigación, cuando además le habían dado meses de ventaja para hacer desaparecer el celular lleno de información delatora? ¿Fue su forma de hacerse valer ante el Gobierno?
El caso Adorni
El desconcierto de los hermanos Milei se evidencia en su estrategia defensiva: nada de explicaciones y un contraataque encomendado al nuevo ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, basado en cuestionar la cadena de custodia del celular. Su argumento es que hubo una filtración de datos hacia la prensa que podría evidenciar que no se cuidó el celular. Por ende, su contenido pudo haber sido manipulado.
El fiscal Eduardo Taiano -señalado por la parsimonia de la investigación- confirmó que, desde su secuestro, el teléfono estuvo siempre protegido y que se abrió ante un perito de parte puesto por Novelli. Lo que pudo filtrarse, mucho después, es el informe elaborado por la Dirección de Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (Datip). Misión fallida de Mahiques.
Lo único que le quitó a Milei los focos de encima fue la situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, atrapado en una crisis de comunicación que pone en entredicho sus dotes en el oficio que lo llevó al poder.
Adorni admitió el “error” de haber subido a su esposa al avión presidencial en la última gira a Estados Unidos. Aquella ocasión en la que a él le tocó el ingrato papel de deslomarse. Pero la revelación de que se había tomado unas vacaciones en avión privado a Punta del Este en el feriado de carnaval llevó la transgresión al terreno judicial.
Los documentos presentados en la causa que instruye Ariel Lijo lo incomodan. La empresa de taxis aéreos Alphacentauri le facturó el vuelo de ida a la productora de Marcelo Grandio, íntimo amigo de Adorni y proveedor de la Televisión Pública. El tramo de vuelta figura a nombre del piloto Agustín Issin, que a su vez le emitió una factura a Grandio el 9 de marzo, el mismo día en que el periodista Carlos Pagni mencionó por primera vez la excursión del jefe de Gabinete.
El apellido Adorni no aparece en ningún recibo. Los precios difieren de los que el funcionario aludió en público. No queda claro el papel de Issin. Este piloto, que trabaja en Consultatio, es socio de Jaquelina Edna Lowndes en la empresa Jag Aviation. Una empleada con chaleco de esa firma aparece en el video que muestra a Adorni y su familia subiendo en el aeropuerto de San Fernando al Hondajet camino a Punta del Este. Una curiosidad retrata la recurrencia tan argentina de los escándalos políticos vinculados a aviones privados: Lowndes fue en 2007 la persona encargada de organizar como empleada de Royal Class el vuelo desde Caracas que trajo al país al funcionario Claudio Uberti junto al venezolano Giudo Alejandro Antonini Wilson y su célebre valija de 800.000 dólares. Le tocó atestiguar en el juicio por aquel caso emblemático de la corrupción kirchnerista.
El infortunio (político) de Adorni se incrementó con la noticia de que su esposa, Bettina Angeletti, compró una casa en un country en noviembre de 2024, cuando él ya era vocero presidencial. El hombre que encarnó como nadie el discurso libertario contra los privilegios de la política declinó responder si la operación está declarada y cuál es el origen de los fondos.
Quedó en responderlo en la Justicia. Adorni, que es contador público, deberá justificar las razones de la evolución patrimonial de su familia desde que él pasó a reportar en la función pública con un sueldo congelado que hoy no llega a 3 millones de pesos en mano.
Antes de trabajar en el maldito Estado, se dedicó durante años a vender autos en una concesionaria hasta que saltó al mundo de la comunicación. Al igual que Milei se convirtió en influencer libertario. Gracias a su actual jefe conoció a Novelli, en 2022. Se sumó a dar una “masterclass” a los alumnos de N&W y a promocionar en las redes cursos para ganar dinero fácil. Otra vuelta de un círculo sin fin.
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